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Tendenciassábado, 13 de mayo de 2017

Borobudur, el corazón de Indonesia con esencia religiosa

Cantos y meditaciones son el atractivo de la zona

El Souvenir

Por Julio García Castillo

Borobudur es el templo budista más grande del mundo, situado en la isla de Java, está conformado por un sinfín de estructuras; cantidad similar a las emociones de paz que trasmite.

Hay una manera especial de visitar este lugar sagrado: apreciar la salida del sol desde lo alto del templo. Ahí, junto a los cientos de budas que custodian la entrada de la estupa -templo- principal, símbolo del nirvana o paraíso del budismo.

Este lugar de rezo se localiza a 40 kilómetros desde el centro de la ciudad de Yogyakarta. Es un espacio con jardines y servicios para meditar, estudiar, asistir por motivos religiosos o simplemente buscar una señal divina.

Para vivir la experiencia me preparé en un hotel junto al Borobudur: me desperté muy temprano -por ahí de las 3:00 am- el café aromático indonesio fue el mejor acompañante para una madrugada fresca y brumosa.

Éramos pocos los afortunados en explorar la zona a esa hora sin turistas, la mayoría llega después de las 8:00 de la mañana, con una lámpara de mano inicié la caminata hacia el centro religioso, el entorno natural era húmedo y llovía de una manera delicada.

Todos los viajeros que caminaban en procesión movían sus lámparas sin orden, como si fueran luciérnagas buscando el camino a la entrada del templo. Unas escaleras con un enorme arco nos recibían en medio de la bruma.

Vi decenas de estupas en forma de campanas o flores de loto antes abrir, bellamente esculpidas como si fueran de encaje, custodiando la cima. La bruma comenzaba a ceder.

Pude curiosear algunas estupas asomándome en su interior; cada una guarda una reliquia: un buda de expresiones y posiciones distintas. Todo el recinto tiene 504 estatuas de esta divinidad.

Borobudur es un lugar de peregrinos al que llegan viajeros de todos los rincones del mundo para dejarse llevar por la energía, la calma y la luz que emana. Todos queremos creer o entender su misticismo, meditar un poco, y buscar un momento de paz.

Tímidamente aparecieron los primeros destellos de luz, estábamos rodeados de montañas enormes que apenas se distinguían de entre la neblina, un olor a tierra mojada y una gama de verdes selváticos.

Entre estupas y esculturas escuchamos idiomas de todo el mundo: pocos son los sitios que pueden unirnos como una sola raza. Ahora puedo entender porque este lugar es Patrimonio de la Humanidad.

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