El año entrante es una aduana rumbo a las elecciones de 2027, por eso a nadie debe sorprender que las y los aspirantes a los más de 3 mil cargos públicos inicien sus actividades de posicionamiento. El proceso electoral federal y local 2026-2027 iniciará formalmente en la primera semana de septiembre de 2026, donde se realizarán actividades preparativas para renovar 17 gubernaturas, 30 Congresos locales, 2 mil 424 alcaldías, más de 400 magistrados y jueces federales, así como jueces del fuero común, de conformidad con la Reforma al Poder Judicial de 2024.
Para Morena, estas elecciones son fundamentales para garantizar su mayoría en los gobiernos locales de las 24 de 32 entidades federativas, así como de mantener su mayoría en el Congreso de la Unión. Respecto a las autoridades jurisdiccionales se juega la segunda parte de autoridades renovadas que terminan por componer íntegramente al nuevo Poder Judicial de la Federación electo por votación popular más las autoridades locales de conformidad con la legislación aplicable de cada entidad federativa.
Dos nuevos criterios serán puestos en práctica en estas elecciones para Morena: la prohibición del nepotismo electoral y el fin de la reelección consecutiva. Si bien, de manera constitucional estos preceptos se aplicarían de manera general para 2030, por lo que se avecina una gran cantidad de encontronazos entre miembros de Morena y los partidos de la coalición gobernante que buscarán dar vuelta o enfrentar jurídicamente estas nuevas reglas del juego.
Aunque el 2026 es una aduana previa, no quiere decir que este año no sea relevante para el proceso electoral. Hemos visto en otros procesos que el año previo a las elecciones es muchas veces más intenso que aquel en el que transcurre la jornada electoral. Esto es así porque las y los aspirantes compiten de manera intrapartidista por las candidaturas de los diferentes partidos políticos y sus demás figuras como las candidaturas independientes.
En nuestra entidad federativa, además de disputarse la mayoría en el Congreso local y los 217 municipios, también estarán en juego 16 diputaciones federales y, con gran ímpetu, la llamada “joya de la corona”: la presidencia municipal de Puebla o en otras columnas el llamado “Palacio de Charlie Hall”. La competencia más intensa se prevé al interior del partido Morena, donde los aspirantes más competitivos, en orden alfabético, son Alejandro Carvajal Hidalgo, Claudia Rivera Vivanco, José Luis García Parra, José Chedraui Budib, Laura Artemisa Chávez y Rodrigo Abdala Dartiguez. Por parte de otros partidos de la coalición, destacan Antonio “Toño” López Ruíz, José Antonio Galí López y Nora Merino Escamilla, además de los posibles aspirantes que puedan surgir desde la sociedad civil: grupos empresariales, organizaciones sociales o líderes académicos.
El 2026 será fundamental para quienes busquen competir por una posición de elección popular. Sobre todo enero a agosto servirá para hacer un posicionamiento territorial y en medios de comunicación, así como en redes sociales, rumbo a las encuestas que empezarán a proliferar de septiembre a diciembre y que serán definitorias para las candidaturas que compondrán el proceso electoral 2027. Del cual podremos ver sentadas las coordenadas para la mayor disputa, es decir, la elección de 2030 en la que se renovará la Presidencia de la República y el restante de las gubernaturas, congresos locales y espacios jurisdiccionales del fuero local y federal.