¿Podrá sobrevivir la tauromaquia?
La posverdad y la hipocresía refuerzan estos intentos por censurar la fiesta brava, basta ver a los activistas que comen carne y usan artículos de piel, sin admitir argumento alguno.
En fin, espero que los derechos de quienes no quieran ir a la plaza de toros se respeten, pero también los de quienes sí queremos asistir. Termino esta editorial suscribiendo la letra de Agustín Lara: no cambio un trono por mi barrera de sol. Hasta la próxima.
22 25 64 75 05; @vicente_aven

















