El menú de Richelieu | El Rincón de Zalacaín
El menú de Richelieu | El Rincón de Zalacaín
Jesús Manuel Hernández / El Sol de Puebla
La historia de los grandes banquetes en el mundo es anecdótica, en cada época se han dado encuentros gastronómicos de indudable calidad y cuya preparación se llevó muchas horas, todo para complacer el deseo, o el capricho, del anfitrión.
Y ahí se manifestó el gran ingenio del mariscal Richelieu, contaba Zalacaín a sus amigos aquella mañana, les ordenó a sus cocineros Maret y Roquellère y surgió la magia.
Hubo una advertencia, contaba el aventurero, en caso de no salir las cosas como el mariscal las ordenaba, habría una multa de cien pistolas.
El oficial manifestó el nerviosismo al escribir el dictado, por lo cual Richelieu tomó la pluma y escribió de puño y letra el menú. Y así se hizo.
Años después M. de la Paupetiniere publicó el menú:
Primer servicio: Una olla de Garbura gratinada y Consomé de vaca.
Cuatro Hors d'Euvres (aperitivos): Paladar de vaca a la Sainte Menehould. Pastelitos de hachis de vaca a la Cibalette. Los riñones de la vaca con cebolla frita. Callos a la Poulette con jugo de limón.
Relevé (plato fuerte): La cadera de vaca braseada y guarnecida de raíces al jugo.
Segundo servicio: El aloyau de la vaca, asado, rociado con tuétano fundido. Ensalada de achicorias con trocitos de lengua. Vaca a la moda, acompañada de gelatina rubia, mezclada con pistachos. Pastel frío de vaca al Sangectau (vino de Jourançon).
El escrito cerraba con la nota de amenaza sobre la multa.
La charla de Zalacaín estuvo animada de cuestionamientos y sugerencias para poner en práctica el menú del mariscal en honor de los Osfrise. El aventurero se limitó a una expresión: “Nunca tantos comieron tanto, con tan poco, una vaca y algunas legumbres”.
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