¿Y Nuestros Actores Políticos?
¡También Merecen su Oscar!
Talento sobra.
Sin hacer mucho caso del orden que suele seguir la ceremonia de premiación de la Academia de Artes Cinematográficas gringa, iremos nombrando a nuestros ganadores como se nos vengan a la memoria. Ciertamente no están todos los que son, pero es que había mucha tela de dónde cortar.
Mejores efectos especiales: mentiríamos si dijéramos que la selección fue fácil. No obstante, por su depurado uso del efectismo para desaparecer parte de los salarios de sus colaboradores, cuando era la presidenta municipal de Texcoco, este Oscar va directo para la maestra Delfina Gómez. Gracias, maestra, por tanta magia.
Mejor actor de reparto: y cómo no se iba a llevar la codiciada estatuilla nuestro canciller Marcelo Ebrard, si en eso de andar repartiendo embajadas para sus cuates ha sido más que generoso. Le dio las gracias a la embajadora de México en Rusia (tenía más de veinte años de experiencia en cargos en el exterior) y la sustituyó por un filósofo.
Mejor edición: en esta categoría Ricardo Anaya (canallín) no encontró rival. Gracias a su dominio de la edición de imagen, un día los vimos en México y al siguiente ya andaba de incógnito en alguna ciudad gringa. Que es que ya lo traen entre ojos por lo de Odebrecht.












