El cumpleaños del perro / Epítome de la soledad
¿Qué es la soledad que muchos la buscan? Quizá sea el oasis o la región salvadora de tanto desquicio y perturbación mundanos (“diablo, carne y mundo”, diría la monja jerónima por antonomasia).
Conforme uno crece la inocencia se va empolvando. En ciertos rincones de la memoria (y de la vida en sí) vamos arrumbando proyectos, actos y hechos que nos sirvieron durante el devenir de nuestro sino ontológico.
Siempre he pensado que el precio que pagamos por vivir es la edad que cumplimos. La vejez, contra lo que parezca, es el destino terrenal que tenemos y al cual deseamos llegar.
Para enfrentar al dolor hay que ser valientes. La soledad nos ofrece ayuda invaluable para eso que anota el poeta Manuel Altolaguirre: “es tu soledad valiente/ defensora de tu alma”.
Las cosas que se extrañan son las que no nos dejan nunca, ni aún en el dolor o la soledad, es decir: en la añoranza…
















