¿Te quedas fuera de la conversación? Mandamos a tu correo el mejor resumen informativo.
El 5 de febrero conmemoramos el 109 Aniversario de la Promulgación de la Constitución de 1917, cuyo texto fue el resultado más acabado de la Revolución Mexicana; una respuesta ante la injusticia que recogió en su génesis la demanda de justicia social del pueblo de México y los logros de las Guerras de Independencia y Reforma.
La Carta Magna dio cuenta de la Primera, Segunda y Tercera Transformaciones. En sus orígenes nuestra Constitución fue una de las más avanzadas del mundo y representó un parteaguas en el constitucionalismo mundial al ser la primera en reconocer que la democracia y la justicia no pueden reducirse a libertades formales, sino en la efectividad de derechos sociales tangibles.
Recogió los más altos anhelos del pueblo a través de las garantías individuales, la reforma agraria, la propiedad de los bienes nacionales, la educación laica y gratuita, el salario mínimo, la jornada laboral máxima, la organización sindical y la seguridad social, entre otras importantes conquistas; sin embargo, su espíritu fue lastimado en diferentes momentos, principalmente durante el periodo neoliberal, el más retrógrada y cruel de los últimos tiempos. De ahí el surgimiento de la Cuarta Transformación de la República a través de un movimiento surgido del pueblo y para el pueblo.
De 2019 a la fecha, un propósito fundamental ha sido devolverle al Texto Supremo el carácter social, democrático y libertario que le es inherente y fue arrebatado a través de reformas entreguistas y privatizadoras que dieron la espalda al pueblo menos favorecido. Por eso la firme convicción de dar cauce a un sistema jurídico que constituya una base sólida capaz de soportar la construcción de un nuevo régimen y de su segundo piso. Una base legal y legítima para el bienestar, el desarrollo y la tranquilidad de todas y todos.
La 4T al igual que las tres transformaciones que le antecedieron, ha requerido un Poder Constituyente originario y permanente surgido del pueblo y leal a éste, sensible, moderno, eficaz, eficiente, de espíritu indomable y vocación incuestionable.
El Poder Constituyente lo conforman las legisladoras y legisladores integrantes de las Cámaras del Congreso de la Unión y de las Legislaturas de las 32 entidades federativas. De este Poder nacen los Poderes constituidos, las funciones del Estado y su legitimidad, ya que está facultado por el pueblo para reformar la constitución o crear una nueva, en consecuencia, puede dar vida al Estado o reconfigurarlo.
Por eso es que para reforma la Constitución se requiere al menos el voto favorable de las dos terceras partes de las y los legisladores que se encuentran presentes en el salón de plenos de las Cámaras del Congreso y la aprobación de la mayoría de las Legislaturas estatales.
La voluntad transformadora del Poder Constituyente, al cual orgullosamente pertenezco desde 2021 gracias a la confianza mayoritaria de la ciudadanía, a lo largo de tres Legislaturas ha reformado 149 artículos constitucionales. A través de una reingeniería constitucional y presupuestaria le devolvió al pueblo su poder soberano, a fin de elevar a estatus constitucional su voluntad, garantizándole los derechos sociales, económicos, civiles y políticos que le fueron arrebatados por el conservadurismo.
La Ley Fundamental ha saldado la deuda histórica con los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas, reconociéndoles como sujetos de derecho público; las juventudes son apoyadas y respetadas; las pensiones para adultos mayores a partir de 65 años y para las personas con discapacidad, el programa Sembrando Vida y las becas para estudiantes son un derecho y no una dádiva. Se recuperó y fortaleció al sector ferroviario, a PEMEX y a la CFE; se reformó al Poder Judicial y se elige por voto popular a sus integrantes; se creó e incorporó la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional, entre otros logros significativos. Ahora, en los próximos días se aprobará la semana laboral de 40 horas y su aplicación gradual.
La gratitud de la presidenta de la República manifestada públicamente a senadoras, senadores, diputadas y diputados por las 22 reformas constitucionales y 50 reformas a leyes secundarias aprobadas durante su mandato es recíproca. La coordinación entre los Poderes Públicos no es sumisión ni concesión, sino responsabilidad y compromiso con las mexicanas y mexicanos.
Sí, México es el resultado de sus Transformaciones, las cuales se consagraron en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos como expresión viva de la lucha popular. Ahí está nuestra fuerza, por eso hoy la Austeridad Republicana, el Humanismo Mexicano y la Prosperidad Compartida se suman a sus principios y valores.