Añoranzas / iCrea, taller de arte
Con música de suave jazz de fondo y un ambiente agradable y relajado, las encantadoras maestras nos invitaron a dibujar lo que se nos diera la gana.
“Dibujen lo que se les venga a la mente o simplemente lo que sientan o quieran”. Mi amiga empezó a deslizar los colores concentrada; yo hice lo mismo.
Cuando terminó la clase, compartimos felices nuestros dibujos. Yo traté de hacer un caracol que terminó en una montaña con un árbol frondoso muy verde.
Para mi sorpresa, mi amiga -que estaba tan deprimida- dibujó un tranquilo mar azul y, en el horizonte, un sol amarillo radiante.
Salimos felices, relajadas y decididas a continuar dos veces a la semana con nuestra clase de arte. Terapia pura, alimento para el espíritu. Lo creativo y lo receptivo son el verdadero inicio de los cambios, y nosotras ya empezamos.















