Añoranzas / Atrapados por la televisión
Deberíamos apagar la tele, pero no; ésta sigue encendida aunque nadie -o casi nadie- le preste atención más de un par de minutos seguidos. Parece como si necesitáramos de su murmullo constante.
Es innegable que para mucha gente es una “herramienta” importante. ¿Qué sería de las personas que por alguna razón deben permanecer en la soledad de su hogar si no la vieran? Es su compañera inseparable.
“Nada con exceso, todo con medida”, dice la propaganda de los que venden el “chupe”. Lo único que no debe tener horario ni fecha en el calendario, ni mucho menos medida, es el AMOR. ¿No les parece?
















