Por aquello del Amor
Amarás al prójimo como a ti mismo dice el precepto. Leamos de Gabriel Celaya. La poesía es un arma cargada de futuro:
(...) Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido,
partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas,
de mis penas personales, me ensancho,
me ensancho.
















