Pre-textos del caimán | El chantaje emocional
Los castigadores son personas que abusan de la fuerza física, la agresividad corporal y mediante el lenguaje para conseguir lo que quieren.
Los autocastigadores son de lo más común. Suelen proferir todo tipo de amenazas para conseguir sus fines. Se infringen castigos y sufrimientos. Todo lo malo que les ocurre es por culpa de los demás, “por no hacer lo que ellos querían”.
También existen los que se sienten “víctimas”. Este es de un chantaje claro y abierto, pues con amenazas veladas o directas intentan hacernos sentir culpables de lo que les pudiera ocurrir: “Si no haces lo que quiero voy a sufrir y mi sufrimiento será por tu culpa”, “Si por ti fuera, abriría la llave del gas y no te importaría”.
Uno de los que más duele es el chantaje a través del silencio. El silencio dura hasta que el otro cede a las peticiones de su pareja. El silencio es duro, espeso, mortal para personas sensibles que no saben cómo remediar una situación.
Otro tipo es el de las personas que dan para recibir. “Si yo te ayude a hacer tal cosa, ahora merezco algo a cambio”. Finalmente, uno de los más comunes consiste en el hecho de culpabilizar. Para ello se utilizan reproches o comentarios críticos para que alguien se sienta culpable y de esa manera corrija su actitud o comportamiento.
Si ambos miembros de la pareja deciden deponer las armas manipuladoras pueden ayudarse mutuamente. A fin de cuentas uno decide hacer de la relación un campo de batalla o un lugar de encuentro, basado en el amor, en donde no sólo gane uno, sino los dos.
Besitos a los niños, a las mariposas amarillas. Beso atardecido a mi gaviota de vuelo sensual.

















