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Año con año, distintas instituciones y organismos eligen una “palabra del año”, cada una basándose en diferentes criterios e idiomas, su elección refleja el contexto lingüístico y cultural específico de su área de influencia, entre las mas destacadas tenemos: FundéuRAE (Fundación del Español Urgente), promovida por la Real Academia Española (RAE) y la Agencia EFE, Oxford University Press, responsable de los Diccionarios Oxford, Gesellschaft für deutsche Sprache (Sociedad para la Lengua Alemana), por citar algunas.
En este contexto, me refiero a Merriam-Webster una compañía de la Enciclopedia Británica, que es reconocida como el principal sitio de información lingüística de Estados Unidos durante más de 180 años, líder en libros de referencia, famosa por sus diccionarios de inglés, que ofrece definiciones precisas, sinónimos, información gramatical, juegos de palabras y la “Palabra del Día” en sus plataformas impresas y digitales.
A este respecto, Merriam-Webster ha anunciado su palabra del año para 2025, y el término elegido captura perfectamente el hastío digital de la época: ‘Slop’, según el diccionario, se define ahora como “contenido digital de baja calidad que se produce generalmente en grandes cantidades por medio de inteligencia artificial”, dicha palabra, que originalmente se usaba en el siglo XVIII para referirse al barro blando o a los desechos de comida para cerdos, ha evolucionado para describir la inundación de videos absurdos, noticias falsas, libros escritos por bots y propaganda extraña que satura nuestras computadoras y dispositivos móviles.
El anuncio, realizado a inicios de esta semana, señala: “La avalancha de Slop en 2025 incluyó videos absurdos, imágenes publicitarias fuera de kilter, propaganda cursi, noticias falsas que parecen libros escritos en inteligencia artificial bastante reales y adictos, informes de ‘workslop’ que pierden tiempo los compañeros de trabajo y muchos gatos que hablan”.
Por ello, Greg Barlow (presidente de Merriam-Webster) lo describió de una forma muy visual: Parte de una tecnología transformadora, pero también “fascinante, molesta y un poco ridícula” para muchos usuarios, para la editorial estadounidense, “slop” suena húmedo, incómodo y desagradable, razón por la que sirve para expresar una crítica más burlona que temerosa ante la IA, un aspecto importante en plena “ansiedad” tecnológica.
Los finalistas de la Palabra del año 2025 de Merriam-Webster incluyen otras palabras destacadas que fueron el verbo ‘to gerrymander’ (dividir una unidad política ilegítimamente en busca de ganar ventaja electoral), ‘tariff’ por los aranceles de Trump, o ‘six seven’, una broma tarareada muy repetidamente por niños pequeños que no tiene ningún significado en concreto, pero se volvió internacionalmente popular.
Según Merriam-Webster, las palabras que han definido los últimos diez años, son: 2023: auténtico, 2022: gaslighting, 2021: vacuna, 2020: pandemia, 2019: they, 2018: justicia, 2017: feminismo, 2016: surreal, 2015: -ismo”; la Palabra del Año 2024 de Merriam-Webster fue la “polarización”, que el diccionario define como “división en dos opuestos muy distintos; especialmente, un estado en el que las opiniones, creencias o intereses de un grupo o sociedad ya no van a lo largo de un continuo, sino que se concentran en extremos opuestos”.
El fenómeno de “Slop” pone en evidencia que no todo lo que genera la inteligencia artificial debe publicarse, en un ambiente donde el volumen se impone al valor, apostar por calidad, supervisión y coherencia es más necesario que nunca, sobre todo en marketing, esto no solo implica elegir buenas herramientas, sino definir con claridad qué tipo de contenido representa a su marca, ya que utilizar IA en la creación de contenidos no es negativo por sí mismo, en realidad, las mejores herramientas para generar contenido con IA permiten aumentar la eficiencia sin comprometer la calidad, el reto está en saber cuándo automatizar y cuándo aportar una mirada editorial crítica, entendiendo que la inteligencia artificial debe ser una aliada, no una sustituta del criterio humano.
En consecuencia, Merriam-Webster orienta la atención sobre la idea de “slop economy”, un modelo que se centra en el exceso de contenido automatizado que se “estructura” con publicidad. Por desgracia, esto provoca la aparición de una brecha de acceso entre los usuarios que pagan por mejor contenido (contenido premium o suscripción digital) y los que consumen “slop” gratuito de bajo valor informativo, que, como valor agregado, da pie a que el fenómeno se expanda más allá del entretenimiento, ya que el “slop” afecta a campos como la ciberseguridad, los informes legales y los ensayos académicos.
Por lo ya expuesto, como usuarios y consumidores digitales nuestra prioridad debe ser procurar contenido de calidad, evitando consumir contenido cuyo fin no es informar ni debatir, sino provocar una respuesta emocional intensa e inmediata, dicho de otra manera, su objetivo final es capitalizar las reacciones (clics, comentarios, compartidos) para aumentar la interacción y la visibilidad del contenido en las redes sociales, lo que a menudo se traduce en beneficios económicos.