El alcalde Javier Rivera Bonilla entregó nuevas unidades adquiridas con recursos propios del organismo para mejorar la atención a fugas, drenaje y mantenimiento de la red hidráulica
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Aquí ya en 2026 queridos lector, lectora. ¡Ah! como me gustaría ser portadora de buenas noticias, pero no, seguimos con algunos temas que a estas alturas ya deberían ser superados, como que los adultos seamos responsables y que la paternidad y maternidad se vivieran siempre con el interés superior de niñas y niños por delante. Hoy te platico de una sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que debe obligar -cuando debería ser privilegio-, que los padres biológicos se hagan cargo de sus hijos e hijas.
Érase entonces oootra vez la historia que hubo de llegar a la SCJN de un irresponsable evasor de sus obligaciones básicas, como sucede con muchos padres que abandonan a sus hijos, lo cual debería hacernos hervir la sangre, y el reciente fallo de la SCJN. Así la historia: el pasado 7 de enero de 2026, el Pleno de la Corte determinó por unanimidad que los padres biológicos deben pagar la pensión alimenticia retroactiva desde el nacimiento del menor y no basta con que otros familiares (como abuelos) hayan asumido la manutención o registro de paternidad. La Corte es determinante; no es opción, no es excusa, es una obligación legal irrenunciable e imprescriptible.
Millones de niñas y niños en México sufren la violencia económica de no recibir pensión alimenticia: según datos del INEGI, tres de cada cuatro hijos de padres separados no reciben pensión alimenticia regularmente. ¿Y sus progenitores? Viviendo la vida loca.
La legislación ha avanzado —al menos en papel— con herramientas como el Registro Nacional de Deudores Alimentarios Morosos, que permite identificar y sancionar a quienes incumplen con esta obligación (por ejemplo, impidiéndoles tramitar pasaportes o licencias) y visibiliza a quienes dejan en la pobreza a sus propias criaturas.
Pese a estos avances, hay quienes buscan subterfugios grotescos para evadir su deber. Circulan casos como el de un hombre en Durango que supuestamente se cambió de género civil con el argumento de exigir trato con “perspectiva de género” para intentar librarse de pagar pensión alimenticia, incluso promoviendo esta estrategia entre otros deudores.
El caso fue expuesto por la periodista Paola Rojas, pero como éste, muchos. La práctica de buscar excusas administrativas o inventos jurídicos para eludir la manutención de hijos es tristemente común y revela un problema cultural: la paternidad como privilegio y no como responsabilidad.
La Corte insistió además que los pagos parciales también constituyen incumplimiento, y que cualquier modificación debe solicitarse judicialmente; de otra forma, depositar menos de lo ordenado es una violación de la ley. Destaco esto último porque en el caso del Registro Nacional, los deudores han establecido como práctica común dejar correr el plazo de 3 meses, hacer una aportación parcial y seguir tan campantes.
Los padres y madres irresponsables son en lo profundo niños caprichosos y egoístas y no adultos plenos con la conciencia que las y los menores de edad requieren su soporte y su amor para ser a su vez buenas personas y buenos ciudadanos, pero lo necesitan hoy, no mañana que les sobren unos pesos, no en unos meses o años. Hoy comen, hoy se enferman, hoy van a la escuela…hoy.
Esta decisión histórica reafirma que los padres que rehúsan alimentar a sus propios hijos no merecen ningún privilegio ni protección de la ley. No es un favor ni un acto de generosidad: es su deber legal y moral, inexcusable e innegociable. Ignorar esta obligación no solo condena a la pobreza a niñas y niños, sino que perpetúa un patrón de egoísmo y desigualdad.
Si la justicia de verdad va a proteger a la infancia, debe hacerlo con firmeza y sin concesiones a los exabruptos de quienes ponen sus intereses por encima de la vida y el bienestar de sus hijos. Las defensoras de derechos humanos y las legisladoras no nos vamos a detener. El embarazo y la maternidad no deben cargarse en soledad. Si dos engendran, dos sostienen. La ley y la justicia deben garantizarlo sin excusas.