Edomex, la despensa y el tanque a medio llenar
Asistir al súper o a tianguis se ha vuelto una experiencia angustiante. Ver cómo el carrito y las bolsas se llenan menos cada quincena mientras el ticket de pago crece es una afrenta a la dignidad del trabajador.
En el Estado de México no queremos “otros datos”. Queremos que el dinero alcance, que las calles sean seguras y que la comida deje de ser un lujo. Porque al final del día, ni todo el amor ni todas las promesas de campaña alcanzan para poner comida en la mesa.

















