Pensamiento Universitario / Heberto Castillo
Ingeniero civil, profesor de tiempo completo en la UAEM.
juancuencadiaz@hotmail.com
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión.
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónEl martes pasado, el pleno del Senado de la República aprobó renombrar oficialmente el Salón de la Comisión Permanente como Salón Ing. Heberto Castillo Martínez, en reconocimiento a la trayectoria del profesional destacado, académico y político veracruzano.
Así, ese espacio se suma a otros donde quedará inscrito el nombre de una figura emblemática del país; un auténtico luchador social, siempre comprometido con la democracia, la justicia y los legítimos intereses del pueblo, y cuyo legado ha sido también honrado post mortem con la medalla Belisario Domínguez.
Don Heberto nació el 23 de agosto de 1928, en Ixhuatlán de Madero, Veracruz, y murió el 5 de abril de 1997, en la ciudad de México. Estudió la carrera de Ingeniería Civil en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), obteniendo el título en 1953. Fue profesor de su alma mater y entre otras aportaciones desarrolló un sistema innovador llamado “tridilosa”, aplicado en diversas construcciones.
En el movimiento de 1968 se incorporó a la coalición formada por docentes de la UNAM y del Instituto Politécnico Nacional, para protestar por la represión oficial y el uso de fuerzas militares, y en apoyo a las peticiones estudiantiles. Por eso estuvo encarcelado en la prisión de Lecumberri, durante casi dos años.
Intelectual acreditado, escritor y hombre de ciencia, fue asimismo diputado federal y senador, además de miembro fundador de varias agrupaciones políticas, entre ellas el Partido Mexicano de los Trabajadores, el Frente Democrático Nacional y el Partido de la Revolución Democrática. En 1988 declinó su candidatura a la presidencia de la República, en favor del Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Hacia el final de su existencia participó en el proceso de paz en Chiapas, integrándose a la Comisión de Concordia y Pacificación, solidarizándose en todo momento con las demandas de las comunidades y pueblos indígenas, presentadas por el llamado Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
Denunció y combatió la corrupción y la impunidad, pues vio en ese cáncer uno de los mayores problemas nacionales, motivado por una casta deshonesta y aferrada al poder a lo largo de muchas décadas. De esta especie depredadora reconocía el hecho de que aun cuando contaba con gente preparada, consciente de las necesidades de servir a la sociedad y no a los inmorales del partido dominante, al ocupar los diferentes cargos se adaptaba al nefasto sistema reproductor y continuaba con las prácticas del abuso y protección a los grandes autores del rezago.
Por haber estado vinculado a las nuevas generaciones en varias etapas de su vida, ya sea dentro o fuera de las aulas, alentaba en ellas el deseo de impulsar el cambio, de contribuir a la creación de un mundo más equitativo, sostenible e inclusivo. Las motivó a buscar el respeto a sus ideas, ser solidarias con las clases desprotegidas y oponerse al autoritarismo y la arbitrariedad de los malos gobiernos.
En una interesante entrevista, publicada en un medio de circulación nacional meses antes de su deceso, el ingeniero Heberto Castillo expresó unas palabras que bien vale la pena retomar y adaptarlas al presente, tomando en cuenta la situación de catástrofe causada por este régimen fallido: Como hoy están las cosas en el país, dijo, se auguran tiempos de desamparo a quienes menos tienen y muy remota la esperanza de mejorar. A los jóvenes les espera una etapa de lucha, porque si no lo hacen no van a tener derecho a reclamar un México más justo, libre y democrático. Es hora de templar el espíritu, de depurar los valores, de abandonar la actitud apática y contemplativa, y luchar por nuestra soberanía, por vivir en condiciones de paz, progreso y dignidad.