Historias desde el penal
Soy Alejandra, una mujer interna en el Penal Femenil, nací hace 35 años en la ciudad de Torreón, Coahuila, dentro de una familia disfuncional y un contexto de pobreza.
Mis hijas fueron entregadas a mi mamá seis meses después de la detención y en todo este tiempo desde que estoy detenida solo las he visto en dos ocasiones, por la lejanía y la falta de recursos.
Llevo un año y tres meses privada de la libertad por un delito que no cometí, pues la sentencia impuesta es de 8 años y tres meses de prisión.
Yo no tenía un lugar donde vivir, tenía que alimentar a mis hijas, vivir en familia, con mi pareja, ¿qué podía hacer? Sin tener redes de apoyo, sin tener una educación para poder enfrentar la vida, el oficio que podría realizar sería la prostitución.
Me costó mucho trabajo salir de ahí y retomar mi vida para poder sostener a mis hijas; yo no podría dejar de vivir en ese lugar y ahora la cárcel es el único destino que me queda.

















