Análisismiércoles, 25 de octubre de 2017
La soberbia no es amiga
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En algún momento de nuestra vida creemos que llegamos a una etapa donde no hay nada más que aprender o que somos nosotros los dueños de la verdad absoluta en todo lo que realizamos, creemos, pensamos y hacemos; incluso, nuestro comportamiento hacia los demás llega a caer en la arrogancia y tenemos el atrevimiento de tratar con desdenes a las personas con quien nos relacionamos directamente, haciendo de la altanería el mejor aliado.
Es necesario recordar que el mostrarse vanidoso o pedante, son también características de la soberbia pues el sentirse superior a las demás personas es definitivamente una actitud negativa a diferencia de lo que muchas personas creemos, el sentirse mejor que los demás, no es una característica propia de una persona con alta autoestima. Es muy común en la actualidad encontrarnos en todas partes con “todólogos” al igual que con esas personas que con su discurso de ser críticos o analíticos, se convierten en criticones o quisquillosos.
De tal manera que indebidamente las nuevas generaciones, van creciendo pensando en que adoptar esa postura les dará los mejores resultados, al grado que, en las escuelas en los diferentes niveles, tenemos alumnos que piensan o sienten que ya no tienen nada que aprender de los Maestros pues toda la información que según ellos requieren la pueden encontrar en internet y asumen una actitud de “sabelotodo” en la clase, haciendo mofas y detracciones sátiras hacia sus compañeros o a sus maestros, creyendo que a eso se le puede llamar “críticas”.
Igualmente encontramos madres o padres en algunas de las escuelas que asumen que saben más que los Maestros y vienen a querer imponer ideas o propuestas o vemos en los hospitales pacientes que dicen saber más que los doctores que les atienden o en las diferentes dependencias, usuarios que manifiestan poder hacer mejor las cosas que los funcionarios y todo porque estos, no les dieron las respuestas que esperaban, o bien no resolvieron a favor su petición.
Es necesario acudir al interior de cada uno de nosotros para investigar qué estamos haciendo de nuestra actitud, y que imagen le estamos dando a los niños y adolescentes que nos rodean. Tener presente en todo momento que la persona con buena autoestima, es por demás humilde y que su principal virtud es tratar bien a los demás y valorar las cualidades y habilidades de aquellos con quienes se relaciona por lo que es necesario trabajar en algunos aspectos que a mi juicio quiero compartir.
El primer tema que se debe atender, es el reconocimiento como en la mayoría de los problemas, pues si no se acepta que existe un inconveniente o dificultad, entonces no se accederá tampoco a las posibles soluciones existentes que nos lleven a liberarnos de este problema. En segundo lugar, aprendamos a escuchar a las personas con quienes convivimos y nos daremos cuenta que siempre tenemos mucho que aprender de ellos y al hacerlo, hagámoslo convencidos de que estaremos considerando la posibilidad de aceptar sus puntos de vista y sugerencias siempre que haya la posibilidad aun cuando sea diferente al nuestro.
Y sin lugar a dudas la mejor forma para de deshacernos de la soberbia o la arrogancia en el asentirse seguro de sí mismo, de lo que se es, y de lo que se siente, y se piensa pues recordemos que una persona con complejos de superioridad no refleja otra cosa que la inseguridad que siente de sí mismo. Por lo que se debe comenzar por realizar algunas prácticas donde se llegue a sentir tranquilidad cuando hablamos y certeza de que las acciones que se van a realizar, son porque se tiene intenciones de apoyar y de servir.
Y finalmente, no perdamos de vista que no hay mejor virtud que ser humilde porque la humildad es la mejor forma de llegar a ser importante, pues en la medida que se da se recibe, y aquél que es capaz de reconocer ante los demás que siempre está dispuesto a aprender y a apoyar a sus semejantes, se convierte automáticamente en una persona aceptada, querida y que no tiene necesidad de levantar la voz para que le escuchen.
Con toda certeza reitero, la soberbia no es amiga, tratemos de ayudar a nuestros semejantes para que siempre tengamos quien nos tienda la mano, recordemos que entre más aprendemos menos sabemos, dicho esto en un sentido práctico pues de un conocimiento se desprendes muchas dudas y oportunidades para seguir aprendiendo; así que eliminemos esa idea absurda que si tengo más estudio, más dinero o mejor puesto o cargo, tengo derecho a tratar mal a los demás, porque debe ser, al contrario, entre más preparación mayor obligación de servir. Educar seres humanos felices, es tarea de todos.