El Olimpo de las ballenas
Visitamos el complejo lagunar de bahía Magdalena con el propósito de hacer contacto con la ballena gris
Sandra Ricco / El Sudcaliforniano
En 1993 la UNESCO declaró esta área geográfica de Baja California Sur patrimonio de la humanidad al ser santuario de ballenas en varios puntos, como la Reserva de la biosfera El Vizcaíno.
Decenas de especies en aves, mamíferos, reptiles e insectos es posible admirar en estos días. De diciembre a marzo acampar también es imperdible.
Por siglos a sido el hogar de la ballena que a mitad de año concibe y el siguiente da a luz a sus ballenatos de 4 a 6 metros de longitud.
El guía certificado, muy simpático, también nos recibe alegre en el paisaje de dunas blancas, cielo azul con nubes como de dulce de feria, y de pronto... los delfines juguetones! pero en esta ocasión no son los protagonistas; hoy es el día de las ballenas.
Y ahí está la primera... ya no existe nada más. Salta y se mueve en círculos tenía tiempo que ansiaba llegar ¡a tiempo! Siempre esto o aquello, pero ya decidí no faltar nunca más.
Se asoman…la primera ballena es Joven, y se arriesga a saludarnos, de inmediato una ola enorme mar adentro le confirma que hay que regresar…es la madre.
La lancha es rápida y el viento es frío, tenemos 5 grados, humildes ante la naturaleza vamos todos unidos en la misma dirección, olvidamos el idioma, nos comunicamos con expresiones de jubilo y quizá, de miedo. La pandemia nos ha enseñado eso.
Silencio total. Apagamos motores.
Porque…
Las ballenas de paso nos dan una lección de cordialidad y camaradería, de respeto por la naturaleza: salen en grupos acompañándose. Primero, las embarazadas, segundo las hembras listas para reproducirse, luego los machos adultos y al final los más jóvenes e inmaduros.
Un encuentro sagrado donde cada invierno las ballenas viven nuestro Olimpo en alta mar.

























