Sugar Ray Leonard llevó a sus fans al júbilo extremo al derrotar a Marvin “Maravilloso” Hagler, por decisión dividida en 12 frenéticos episodios, en tanto que Jess Willard noqueó en el round 26 de los 40 programados a Jack Johnson (primer campeón mundial de raza negra de peso completo), en hechos registrados en la primera semana de un mes de abril, pero que dejaron fuertes dudas.
Leonard y Hagler pelearon el 6 de abril de 1986 en el Caesars Palace de Las Vegas. Con tres años retirado y una cirugía por desprendimiento de retina en el camino, Leonard se impuso a Hagler, quien un año antes había puesto fuera de combate en tres volcánicos asaltos a Tommy Hearns (15 de abril de 1985).
Solamente un calendario después, en el mismo Caesars Palace, Sugar Ray llegó al punto máximo de su resistencia al noquear en nueve giros al canadiense Don Lalonde, después que éste lo había derribado. Así, Leonard se agenció dos cintos del WBC al mismo tiempo: el semicompleto que Lalonde poseía y el de peso supermediano, una división creada semanas antes por el WBC, que estaba vacante.
Pero luego que en 1989 empató con Tommy Hearns en un pleito muy desgastante y que le ganó por puntos a Roberto Durán, una mala administración financiera lo orilló a reaparecer en 1991 y sufrir dos descalabros consecutivos: contra Terry Norris y Héctor “Macho” Camacho.
El subtítulo de esta columna también alude a que, el 5 de abril de 1915, en La Habana, Jess Willard noqueó y derrocó a Jack Johnson, para goce de millones en Estados Unidos, cuando el racismo estaba en una de sus épocas más álgidas. Se habla de que Johnson “se dejó ganar” por Willard para poder regresar a su patria, Estados Unidos.
Johnson estuvo prácticamente desterrado desde 1913. Luego de darle una paliza en 14 rondas a un hombre blanco, el canadiense Tommy Burns para coronarse, el 26 de diciembre de 1908 en Sídney, no tardó mucho en hacer públicas sus relaciones con mujeres blancas y el gobierno federal de EU ordenó su aprehensión.