CUANDO EL POLICÍA ERA RESPETADO
CUANDO EL POLICÍA ERA RESPETADO
La Prensa
LUIS FRANCISCO MACÍAS
ARCHIVOS SECRETOS DE POLICÍA
PORTADA
CUANDO EL POLICÍA ERA RESPETADO
EL POLICÍA GANABA 45 CENTAVOS AL FINALIZAR 1930
Había en 1936 un columnista que firmaba como “Fray Callejero” y relataba el l8 de abril de ese año una interesante crónica acerca de nuestros policías de aquella Época:
En 1936, amigos lectores, todavía ni se pensaba en cambiar de sitio la Jefatura de Policía, ubicada en Independencia y Revillagigedo.
Se añadía en la crónica que “muchos de los policías técnicos de 1936 pertenecen a la clase media, son honorables y saben que los uniformados son el principio de autoridad que está en directo contacto con el pueblo”.
Dura en extremo y tenaz “es la labor que tiene sobre sus hombros la policía para salvaguardar los intereses de la sociedad.
EN 1910 LA CIUDAD DE MÉXICO ERA CUIDADA POR 4,000 ELEMENTOS
EL SERENO DE LAS CALLEJUELAS, VIVA ESTAMPA DEL MÉXICO ANTIGUO
ASPECTO QUE TENÍAN LAS UNIDADES POLICIACAS Y LOS AGENTES EN OTRAS ÉPOCAS
VIEJO CUARTEL DE LA POLICÍA EN LA CALLE REVILLAGIGEDO
NOSTALGIA POR EL AGENTE HONRADO
Y el reportero e investigador policiaco Jorge Herrera Valenzuela escribió que “en 1939 había buen trato del policía hacia las personas, decencia al intervenir en problemas y eficacia para atender emergencias”.
JEFATURAS DE POLICÍA, DE REVILLAGIGEDO A LA PLAZA DE TLAXCOAQUE
Las veinte “jaibas”, “coloradas” o “caperucitas” llegaron por la carretera México-Laredo, en la zona de Los Indios Verdes. Los primeros autopatrulleros fueron seleccionados en las diversas compañías.
Esto dio paso a un fenómeno social: el pueblo aceptó las patrullas con agrado.
Incluso se hacían muchas solicitudes para viajar en los flamantes y rojos automóviles.
Fue un sueño, que años después, en 1965 se convirtió en pesadilla, “el respeto y la admiración para los patrulleros se transformó en desconfianza.
Ingresaron muchos patrulleros que no merecían el puesto.
Las normas de trabajo eran violadas a cada momento.
Motopatrulleros que prestaban sus servicios desde 1936 competían con los nuevos patrulleros. Unos y otros querían atender las emergencias.
Se empataba, ganaba o perdía por cuestiones de velocidad en los transportes; en ocasiones llegaban antes los patrulleros, en otras los motopatrulleros.
Poco a poco las “jaibas” fueron siendo desbaratadas a base de sospechosos choques.
El jefe de radiocontrol, Bustamante Ramos, contaba que en mayo de 1950 fue secuestrada una hija de María Luisa Marín de Granat, hermana de la artista Gloria Marín, esposa del charro cantor, Jorge Negrete.
Se ofreció una recompensa, la niña fue recuperada por patrulleros y, como siempre, el crédito se lo llevó el general fulano de tal y, el dinero, jamás fue visto por los patrulleros.
Muchos patrulleros murieron en estricto cumplimiento de su deber y luego llegaron jóvenes uniformados a jugar con las patrullas y aparatos de comunicación, desde donde proferían insultos y enamoraban sirvientas en diferentes rumbos de la ciudad.
Para 1957 la Jefatura de Policía se trasladó a la Plaza de Tlaxcoaque donde se desarrolló una notable Época de imperios económicos que provocaron matanzas como la del Río Tula, se edificaron “Partenones” en Guerrero y suntuosas residencias en el Ajusco.
-En 1965 los patrulleros actuaban con violencia. Las acciones arbitrarias se daban por las noches, siempre en calles donde la iluminación era escasa o nula -escribió Jorge H. Valenzuela
Se llegó al extremo de humillar al general Luis Cueto Ramírez, quien iba de civil y no se identificó cuando pretendían extorsionarlo algunos patrulleros.
Cuando los llamó a cuentas en su oficina, ya uniformado el general, los hamponcetes con placa pidieron clemencia en una forma indigna, sabedores de que aœn podían ser enviados “unas nochecitas al Pocito”...
LOS CHAROLAZOS
Por ello se les falsificó por decenas y la policía de la ciudad de México cambió de símbolos metálicos tantas ocasiones, que el dato preciso se ha perdido en los archivos secretos.
En 1940, cuando llegaron las primeras radiopatrullas, se otorgaba a los agentes una placa metálica y una tarjeta, con la leyenda: “el Jefe de la Policía del Distrito Federal, certifica que el retrato y firma pertenecen a: ...”
En cada delegación había cerca un taller donde se fabricaban placas policiacas y de otro tipo.
Las “clonaciones” estaban a la orden del día y también los cambios de placa.
Se daba el caso de que miles de esas identificaciones oficiales servían por poco tiempo, dada la tremenda falsificación que soltaba amarras de los puertos de la ley.
Incluso no tenían que ser falsificaciones. Muchos cantineros, restauranteros, camioneros, taxistas, guías de turistas, tenían placas “originales”, entregadas mediante “una corta feria”, como antes se le denominaba a la “mordida”.
Tan especiales eran esas “originales-falsas”, que nadie podía distinguir con eficacia si el sujeto que ostentaba la placa y tarjeta de identificación, era un farsante con influencia o un verdadero agente de la ley.
Tan jugoso fue el negocio que muchos falsificadores “se pasaron de la raya” y entregaron placas y credenciales de mejor calidad que las que entregaban los jefes de la policía.
Por lo tanto, para desviar un poco la atención e indignación de la ciudadanía, acosada por el hampa, muchos infieles servidores pœblicos fueron enviados a Lecumberri en forma espectacular, para que se notara que se “hacía justicia”.
POLICÍA DE BANQUITO EN EL CENTRO
EL PODER DE “LA CHAROLA”HASTA UN PULQUERO ERA “AGENTE”
LOS BOTINES
Sin embargo (y eso merece una felicitación), cientos de policías lucharon contra la corrupción de una manera que quizá superficialmente ha sido valorada alguna vez, pero no debidamente comprendida.
No debe creerse que las “transas” y los “ingresos extra” llegaron de la noche a la mañana a las filas de la policía mexicana.
Tal vez fue cuando los jueces penales comenzaron a debilitar los procesos y escaparon del justo castigo cientos de criminales.
De nada servía antes enviar a 10 tipos a la cárcel, si 8 lograban eludir sus responsabilidades, a base de triquiñuelas “legales”.
Hubiera o no castigo, empero, muchos policías cayeron en el cumplimiento del deber, sin que se les rindiera un homenaje que fuese más allá de los discursos.
Los guardianes de la ley no siempre eran indemnizados como corresponde a desapariciones en lucha contra el hampa.
Tal vez en ese momento algunos uniformados creyeron lógico “unir fuerzas” con el enemigo comœn, ya que era muy difícil derrotarlo.
Fue así como surgieron con fuerza insospechada los mil y un trucos de que se valen aœn los policías y agentes de tránsito, para obtener ingresos extraordinarios a costa de inocentes o culpables, de cumplidos ciudadanos o de vagos y borrachos.
Las patrullas y las motocicletas pasaron a ser “herramientas” de extorsión, en lugar de equipo para luchar contra el hampa.
POLICÍA DE TRÁNSITO LEVANTANDO UNA INFRACCIÓN AL AUTOMOVILISTA DE ESTE FORD FRENTE AL PALACIO NACIONAL, A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX
EL CIUDADANO SE SENTÍA PROTEGIDO. LOS POLICÍAS REVISABAN A PERSONAS SOSPECHOSAS EN LA CALLE
SE DEVOLVÍAN BOTINES Y LA GENTE LO AGRADECÍA
ÀCómo era posible que casi ninguno de los agentes secretos y judiciales se dejase llevar entonces por la ambición y regresaran todo lo decomisado a los hampones?
Quizá porque el pueblo de alguna manera sentíase protegido y recompensaba generosamente a los policías a la menor oportunidad. Era otro México.
ÀPor qué se entregaban obsequios? Porque los “tamarindos” -como se les llamó posteriormente- no extorsionaban a cuanto automovilista se cruzara imprudentemente por el camino de la patrulla o motopatrulla.
En periódicos y en la radio se criticaba amargamente la desleal actuación de los infractores, pero en la realidad, con frecuencia se “descubrían” nuevos sitios para apostar, sin que se denunciaran.
De nada sirvió -excepto para enriquecer a quienes aprovechan lo “prohibido”- que se amenazara con prisión a quienes jugaran.
El policía rentaba cuartos enteros para dedicarlos “a la jugada”, a sabiendas que con “una feria” aplacaría cualquier tipo de inspección.
Y el 24 de mayo de 1945, se escribió:
Éstas eran pues, amigo lector, parte de las reflexiones acerca de nuestra policía en la sociedad de aquellos años.
Consulta hemerográfica
LUIS FRANCISCO MACÍAS
ASÍ ERA VIGILADA NUESTRA CIUDAD EN OTRA ÉPOCA QUE SÓLO SE RECUERDA A TRAVÉS DE LAS PELÍCULAS
ESTA IMAGEN DICE MÁS QUE MIL PALABRAS. NîTESE LA CORDIALIDAD ENTRE POLICÍA Y CIUDADANO





































