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Archivos Secretossábado, 16 de noviembre de 2019

La banda del "Psicólogo"

Luego de permanecer durante casi dos meses cautivo, el joven Ulises emprendió la huida en la noche; estaba en juego su destino

Carlos Álvarez

Intentó incorporarse, pero no pudo hacerlo, debido a sus piernas debilitadas por la inactividad y la postración en cama, aunado a la náusea y el vértigo. No obstante, no se rindió, sin embargo, esperó lo que consideró el tiempo suficiente para ponerse en pie.

Ulises no se dejó vencer por el miedo, a pesar la situación; no bien trató de escapar de aquellos hombres, al final consiguieron su propósito. Sobre la calle sólo dejaron una estela de polvo y el par de tenis que el pequeño Ulises perdió en la batalla.

El golpe psicológico del secuestrador destanteó a don Ulises, que le respondió casi por reflejo, como cuando un mosco inserta su pincho dentro de la piel y se da un manotazo para espantarlo, que no tenía dinero.

No hubo en ese momento más diálogo sino el suspenso del devenir, luego, otras llamadas que multiplicaron el horror de la familia de Ulises.

Ulises cuenta su hazaña y polis entran en acción

Supuestamente ellos ignoraban todo respecto al secuestro, y sólo habían ido porque la mañana siguiente acudirían a una cita médica en un hospital cercano a la Vocacional 7, pues Alejandra recientemente había sido operada.

Con base en las declaraciones de los detenidos, que operaban bajo las órdenes de “El Psicólogo”, aseveraron que éste daba por hecho que el rescate sería pagado, y con su parte se daría la buena vida que imaginaba: autos, joyas, casas y bellas mujeres.

Cacería contra “El Psicólogo”

Pasaron tres días sin que nadie fuera a la casa de Isabel, pero luego llegaron varios sujetos, quienes la intimidaron, ya que no deseaba continuar albergando al niño, por lo cual amagaron con hacerla responsable de lo que pasara.

Días después, Isabel buscó a “La Camelia”, pero lo único que le pudieron decir fue que ya se había ido a Guadalajara y no supo nada más de ella. Luego, durante el interrogatorio,

Con base en lo que relataron los agentes Alberto Mora González, Armado Lozano Sánchez, Walberto Castellano Mora, César Flores Molina -bajo el mando del comandante Juan Felipe García Aponte- se estableció lo siguiente:

Así pues, al quedar atrapado les dijo a los agentes: “Ya estuvo, yo soy Luigi Giovanni, no disparen, estoy a sus órdenes”. Luego, en un intento por evadir la justicia, ella mentiría al decir que sólo eran novios y tenían poco tiempo de conocerse.

Sin embargo, cobardemente, ya que no pensaba caer solo, “El Psicólogo” delató a sus cómplices, quienes fueron cayendo uno por uno: “El Botas”, “El Toto”, “El Fede”, “El Samurai”.

Refundido en prisión por el resto de su vida

Y esas palabras no fueron las únicas lapidarias que terminaron de hundir al plagiario, sino que todavía alcanzó a decir: “No sólo por la voz te puedo reconocer, ya que tú tienes las manos como de mujer, tú eras el que me iba a apretar las esposas”.

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