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Tendenciasmiércoles, 14 de febrero de 2024

Amarres: la promesa de amor eterno

Centenas de personas acuden con brujos para conseguir un trabajo de hechicería que les asegure que su pareja nunca se irá de su lado

Redacción / La Prensa

No son decenas, sino centenas de personas, las que acuden con brujos creyentes de distintos fervores para conseguir un trabajo de hechicería que les asegure que su pareja les ofrecerá eterna fidelidad y nunca se irá de su lado.

La fórmula más popular y solicitada lleva por nombre: amarre. Los hay blancos, rojos y para quien desee arriesgarse por un trabajo poderoso existen los de color negro.

Este encantamiento posibilita varios objetivos románticos: “endulzar” relaciones, retener a la pareja, evitar frustraciones amorosas y, generalmente, eliminar los obstáculos que pudiesen poner en peligro la estabilidad del amor.

Los amarres también facilitan propósitos siniestros como: forzar a una persona a estar en una relación, manipular pensamientos, “eliminar del camino” a gente que se interpone en romances o provocar disfunciones en la vida sexual de la pareja.

AMARRE ROJO, BLANCO O NEGRO

Los amarres negros pueden requerir, más o menos, utilería similar en color negro, sin embargo, son trabajos en los que se hacen rezos a deidades malignas como demonios y requieren el sacrificio de animales, en su mayoría aves, como palomas o colibríes.

Cualquiera de los tres medios demanda para su realización objetos personales de quien se desea amarrar, ya sean fotos, ropa, cabello y hasta uñas o dientes.

“QUE SOLO ME MIRE A MÍ”

“Es el destino y Dios quien elige a las parejas que necesitasen tu vida para aprender y convertirte en el ser al que tu misión en la tierra está destinado a cumplir. Forzar el noviazgo o matrimonio, es antinatural, es un daño psicológico”,explica.

“Nosotros aquí le trabajamos al que lo necesite y al que pueda pagar. Se le advierte la consecuencia, pues cualquier trabajo, aunque sea blanco, tiene sus efectos negativos”,relata.

LALO PERDIÓ LA VIDA COMO SI FUERA UN SAPO

El brujo Omar, originario de la Sierra Norte de Puebla, narró a La Prensa la historia de Lalo. Un joven de 26 años que falleció por causas muy extrañas y coincidentes con el tipo de brujería que practicaba.

Lalo acudió con Omar, por recomendación de algunos doctores creyentes de su pueblo quienes no encontraban explicación clínica a sus síntomas: tenía la piel como si fuera la de una rana - con verrugas y protuberancias - y no paraba de sudar.

El joven pidió a Omar que le realizara “limpias”, pues argumentaba que no se sentía muy bien física y energéticamenteluego de realizar, por cuenta propia, amarres negros a su pareja.También le mencionó vagamente que, en dichos rituales,sacrificaba sapos.

NO HAY VUELTA ATRÁS

“Hay gente que se arrepiente. Cuando ven que la atracción oel daño está funcionando, me piden que lo detenga; no estamosjugando, les digo”, comenta el brujo Enrique.

Eficaz o no, el riesgo de someterse a este popular encantamiento, implica consecuencias psicológicas que, al parecer,cientos de mexicanos que abarrotan el Mercado de Sonora previo a lacelebración de San Valentín, están dispuestos a pagar.

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