Música contra la emergencia climática
La plataforma Music Declares Emergency busca que la industria musical y los propios consumidores adopten una mayor responsabilidad ante la emergencia climática
Karla Díaz / El Sol de México
A los ojos de la humanidad, la música, en su esencia, tal vez sea la única cosa a la que pocos defectos puede uno encontrarle: es diversa, armoniosa y transmite, como ningún otro arte, las emociones humanas; sin embargo, hay un “pero” que sumarle, y es como cualquier otra actividad humana, la música contribuye al calentamiento global.
En medio de esta situación totalmente invisibilizada, Music Declares Emergency se ha pronunciado con el objetivo de que la música, los músicos, las empresas musicales y hasta los mismos consumidores adopten una mayor responsabilidad ante la emergencia climática.
Music Declares Emergency es un grupo de artistas, profesionales y organizaciones musicales que, según cuentan a través de su página de internet, creen que la industria musical, a través de su poder cultural y económico, pueden liderar el camino para exigir los cambios sistémicos necesarios para asegurar toda la vida en la tierra.
“Creemos en el poder de la música para promover los cambios culturales necesarios para crear un futuro más verde, más justo y mejor”, explicaron.
“Hacemos un llamado a todos aquellos dentro de la industria para que se unan a nosotros para declarar una emergencia climática y trabajar para realizar los cambios culturales y operativos necesarios para contribuir a un futuro carbono neutral”, exhortan en su web lanzada desde 2019.
Para ello, Music Declares Emergency mantiene la propuesta de ecologizar a la industria musical y ha lanzado la campaña “No hay música en un planeta muerto”, con un gran número de acciones que podrían ayudar a disminuir el impacto climático.
Asimismo, reconoce que la emergencia ha surgido de injusticias globales y sostienen su compromiso de mejorar las prácticas en la industria musical.
A dicha declaración ya se han sumado dos mil 855 artistas, mil 244 organizaciones y mil 356 personas en todo el mundo.
El deber ser de la música
Music Declares Emergency se ha dado a la tarea de elaborar una serie de recomendaciones para toda la industria musical con el fin de disminuir su huella en el planeta.
Pese a que asume que las acciones individuales “no suman mucho sin un cambio sistémico”, sí asegura que “pueden ayudar a allanar el camino modelando el mundo que queremos ver y abriendo más conversaciones para hacer ruido”.
“No sienta que tiene que hacer todo a la vez. Como comunidad musical, nuestras acciones y voces colectivas resonarán como una sola”, expresó.
Para los amantes de la música, las recomendaciones que la organización emite son bastante generales, pues cualquier persona, independientemente de sus gustos musicales, podría llevarlas a cabo.
“Dígale a su sello que imprima sus lanzamientos de vinilo en 140 gramos en lugar de 180 gramos. La calidad del sonido es idéntica, pero la huella de carbono de la fabricación y el envío es proporcionalmente menor”, expresó.
De acuerdo con Green Touring Guide, en su guía para músicos, del total de la huella de carbono de una gira, el 33% representa los viajes del público, el 34% el recinto y su mantenimiento, el 12% la venta de mercancías, el 10% el alojamiento, el 9% los viajes del grupo y el 2% la publicidad.
Medidas similares a las anteriores son recomendadas hacia la industria de los festivales, con el fin de atender la demanda de los productos musicales de una manera mucho más sostenible.
Según Mark Savage, reportero de la BBC, se calcula que el impacto de la música en vivo en Inglaterra es de 405 mil toneladas de gases de efecto invernadero, por ejemplo.
Pues, de acuerdo con Green Touring Guide, cada asistente en un concierto suele generar cinco kilos de dióxido de carbono durante un concierto.
El cambio a las energías renovables
Music Declares Emergency tiene recomendaciones para el etiquetado de los productos musicales, los productores, los estudios, festivales, promotores y agentes y en cada uno de ellos, al menos una recomendación es repetitiva: el cambio al 100% en energía renovables.
De acuerdo con Clicking Clean, un estudio de Greenpeace lanzado en 2017, la plataforma de videos de Youtube, utilizada por múltiples usuarios para consumir contenido musical, destina el 56% del total de su energía en energías limpias. Otro 15% proviene del gas natural, 14% de carbón y el 10% es energía nuclear.
iTunes, por el contrario, obtuvo una “A” en su nota final al apuntar que el 83% de su energía es limpia y solo el 4% proviene del gas natural, 5% del carbón y 5% de energía nuclear.
En términos de transparencia sobre energía, compromiso y compras de energías renovables y eficiencia energética obtuvo notas “A”, mientras que en incidencia política Greenpeace calificó al streaming con una “B”.
El objetivo sigue en pie, su ambiciosa campaña “No hay música en un planeta muerto” ha trabajado de manera conjunta con líderes en la industria musical durante este 2021 y se propone que las acciones continúen para el 2022.
“La música tiene el poder de transformar y la industria musical tiene un poder similar. Mientras que los artistas tocan corazones, la industria de la música puede influir en los responsables políticos e innovar en nuevas prácticas comerciales”, asevera en la página Music Declares Emergency.
A la par, el grupo señala que hoy en día muchas empresas ya están liderando el camino al comprometerse con estrategias y acciones de cero emisiones de carbono para la desinversión financiera, la sostenibilidad y la reducción de su impacto ambiental.
“La música siempre ha estado a la vanguardia del progreso, ahora la industria que sustenta apoya a los artistas para crear un futuro mejor, más verde y más justo”, concluyó Music Declares Emergency.


































