El jarrón
PENSARES
¿Cuántas veces hemos dejado que las pequeñeces de la vida nos arruinen momentos preciosos que nunca volverán?
Un día el hijo mayor fue al mercado y mientras estaba allí, observaba con curiosidad a la gente entusiasta que compraba. Le llamó poderosamente la atención un bello jarrón en un pequeño puesto donde vendían artículos de segunda mano.
Al verlo, entusiasmado buscó las pocas monedas que tenía en el bolsillo. Era lo justo que se requería para comprarlo, pero hacerlo significaba que se quedaría sin dinero, pensó que no estaba para derroches, pero era muy especial, además a su madre le encantaría.
El vendedor mientras se lo envolvía le dijo:
-Disfrútelo y cuídelo mucho, porque este jarrón es mágico.
Cuando llegó el verano, la hija menor volvió al jardín y notó que habían florecido margaritas, cortó algunas y se las llevó a su madre para que las pusiera en el jarrón.
* COLUMNA POST MORTEM

















