lavozdelafrontera
Análisisviernes, 18 de marzo de 2022

Un lugar llamado el cielo

PENSARES

Un hombre, su caballo y su perro caminaban por una calle. Después de mucho andar, el hombre se dio cuenta que tanto él como su caballo y su perro habían muerto en un accidente. A veces los muertos toman tiempo para comprender su nueva condición.

El caminante se dirigió al guardián que dentro de una ornamentada casilla vigilaba la entrada.

-Buenos días -le dijo-.

-Buenos días -respondió el guardián-.

-¿Qué lugar es éste tan bonito? -preguntó el hombre-.

-Este es el cielo -fue la respuesta-.

-Qué bueno que llegamos al cielo, estamos con mucha sed, pues el señor puede entrar y beber agua a voluntad -contestó el guardián indicándole la fuente-.

-Mi caballo y mi perro también están sedientos -comentó el hombre-.

-Lo lamento mucho -dijo el guardián-, pero aquí no se permite la entrada a los animales.

-Pero ellos me han acompañado siempre -dijo el hombre-.

El guardián se limitó a menear la cabeza negativamente. El hombre quedó muy desilusionado porque su sed era grande, pero decidió no beber si sus amigos no podrían hacerlo, así que prosiguió su camino.

-Buenos días -le dijo-

-Buenos días -respondió el anciano-.

-Estamos con mucha sed mi caballo, mi perro y yo. ¿Hay algún lugar donde podamos encontrar agua?

-Detrás de esos matorrales hay un manantial -contestó el anciano-. Pueden beber a voluntad.

El hombre, el caballo y el perro fueron hasta el manantial y finalmente pudieron calmar su sed y refrescarse. Al volver hasta donde estaba el anciano, el hombre le agradeció: Pueden volver cuando quieran, fue la respuesta.

A propósito -dijo el caminante-: ¿Cuál es el nombre de este lugar?

-Están en el cielo -contestó el anciano con una sonrisa-.

-Pero no es posible -contestó el hombre-. El guardián que estaba al pie de la montaña junto al gran portón de mármol nos dijo que el cielo era aquel.

-No, aquello no es el cielo, es el infierno.

El caminante quedó perplejo:

-Pero entonces esa es una información falsa y puede causar grandes confusiones.

-De ninguna manera -respondió el anciano-. La verdad es que ellos nos hacen un gran favor porque allá se quedan aquellos que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.

*COLUMNA POSTMORTEM

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