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Análisissábado, 5 de febrero de 2022

Amor y generosidad

PENSARES

En un almacén de un barrio estaba un niño con la ropa gastada y sucia, miraba atentamente un cajón lleno de manzanas rojas; eran realmente hermosas.

Una señora no pudo evitar oír la conversación entre el pequeño y el dueño:

-Hola, cómo estás, ¿quieres algo?

-Hola señor, estoy bien, gracias, solo admiraba las manzanas, son preciosas.

-Sí, además son muy buenas; ¿cómo está tu mamá?

-Bien

-¿Hay algo en que te pueda ayudar?

-No señor, solo miraba las manzanas

-¿Te gustaría llevarte algunas a tu casa?

-Claro que sí

-Bueno, ¿qué tienes para darme a cambio de ellas?

-Lo único que tengo es esto, mi canica más valiosa

-¿De veras?, ¿me la dejas ver?

El niño le mostró su tesoro, pero el dueño no se quedó muy contento y le dijo:

-El único problema es que ésta es azul y a mí me gustan las rojas. ¿Tienes alguna como ésta, pero de color rojo?

-No exactamente, pero tengo algo parecido.

El dueño le dice:

-Hagamos una cosa: Llévate esta bolsa de manzanas a tu casa y la próxima vez que vengas me traes una canica roja que tienes.

-Muchas gracias señor.

Y el niño salió corriendo con su bolsa de manzanas. La esposa del dueño con una sonrisa dijo:

-Esos tres jóvenes que acaban de salir son los niños de los cuales le hablé que conoció hace unos años en la tienda; me dijeron que vinieron a pagar su deuda. A continuación

levantó la mano de su esposo fallecido y ahí estaban las tres canicas rojas exquisitamente brillantes.

El amor del señor quedó grabado en el corazón de los tres jóvenes, de tal manera que jamás olvidaron su actitud y generosidad.

No seremos recordados por nuestras palabras, sino por nuestras acciones.

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