lavozdelafrontera
Análisissábado, 26 de febrero de 2022

La historia de un sastre, un zar y su oso

PENSARES

-¿Pobre del zar? Pobre de ti, tu cabeza quedará bastante lejos de tu cuerpo mañana mismo.

-Tú no entiendes -dijo el sastre-. ¿Qué es lo más importante para nuestro zar?

-¿Lo más importante? -contestó el guardia-. No sé, su pueblo

-No seas tonto, digo algo realmente importante para él.

-¿Su esposa?

-Más importante

-Los diamantes -creyó adivinar el guardia-.

-¿Qué es lo que le importa más en el mundo?,

-Ya sé, su oso. ¿Tú eres entrenador de osos?

-Un viejo secreto familiar -dijo el sastre-. Pobre del zar.

Deseoso de ganar los favores del zar, el pobre guardia corrió a contarle al soberano su descubrimiento. El sastre sabía enseñarles a hablar a los osos. El zar estaba encantado, mandó a buscar inmediatamente al sastre y cuando lo tuvo frente a sí le ordenó:

-Enséñale a mi oso nuestro lenguaje.

El sastre bajó la cabeza y dijo:

-Me gustaría complacerte ilustrísima, pero enseñar a hablar a un oso es una tarea ardua, lleva tiempo y lamentablemente tiempo es lo que menos tengo.

-¿Cuánto tiempo llevaría el aprendizaje? -preguntó el zar-.

-Depende de la inteligencia del oso.

-El oso es muy inteligente -interrumpió el zar-. De hecho es el oso más inteligente de todos los osos de Rusia.

-Bien, si el oso es inteligente y siente deseos de aprender, yo creo que el aprendizaje duraría no menos de dos años.

El zar pensó un momento y luego ordenó:

-Tu pena será suspendida por dos años, mientras tanto tú entrenas al oso y mañana empezarás.

-Alteza -dijo el sastre-. Si tú mandas al verdugo a ocuparse de mi cabeza, mañana estaré muerto y mi familia se las ingeniará para sobrevivir, pero si me conmutas la pena yo tendré tiempo para dedicarme a tu oso, sabré trabajar de sastre para mantener a mi familia.

-Sí alteza.

le contó los hechos:

-Estás loco -chilló la mujer-. Enseñar a hablar al oso, tú que ni siquiera has visto un oso de cerca.

-Calma, mira, me iban a cortar la cabeza mañana al amanecer. Ahora tengo dos años y pueden pasar muchas cosas en dos años. Siguió: El sastre se puede morir, me

puedo morir yo y lo más importante: A lo mejor el oso habla.

* COLUMNA POST MORTEM

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