La historia de un sastre, un zar y su oso
PENSARES
-¿Pobre del zar? Pobre de ti, tu cabeza quedará bastante lejos de tu cuerpo mañana mismo.
-Tú no entiendes -dijo el sastre-. ¿Qué es lo más importante para nuestro zar?
-¿Lo más importante? -contestó el guardia-. No sé, su pueblo
-No seas tonto, digo algo realmente importante para él.
-¿Su esposa?
-Más importante
-Los diamantes -creyó adivinar el guardia-.
-¿Qué es lo que le importa más en el mundo?,
-Ya sé, su oso. ¿Tú eres entrenador de osos?
-Un viejo secreto familiar -dijo el sastre-. Pobre del zar.
Deseoso de ganar los favores del zar, el pobre guardia corrió a contarle al soberano su descubrimiento. El sastre sabía enseñarles a hablar a los osos. El zar estaba encantado, mandó a buscar inmediatamente al sastre y cuando lo tuvo frente a sí le ordenó:
-Enséñale a mi oso nuestro lenguaje.
El sastre bajó la cabeza y dijo:
-Me gustaría complacerte ilustrísima, pero enseñar a hablar a un oso es una tarea ardua, lleva tiempo y lamentablemente tiempo es lo que menos tengo.
-¿Cuánto tiempo llevaría el aprendizaje? -preguntó el zar-.
-Depende de la inteligencia del oso.
-El oso es muy inteligente -interrumpió el zar-. De hecho es el oso más inteligente de todos los osos de Rusia.
-Bien, si el oso es inteligente y siente deseos de aprender, yo creo que el aprendizaje duraría no menos de dos años.
El zar pensó un momento y luego ordenó:
-Tu pena será suspendida por dos años, mientras tanto tú entrenas al oso y mañana empezarás.
-Alteza -dijo el sastre-. Si tú mandas al verdugo a ocuparse de mi cabeza, mañana estaré muerto y mi familia se las ingeniará para sobrevivir, pero si me conmutas la pena yo tendré tiempo para dedicarme a tu oso, sabré trabajar de sastre para mantener a mi familia.
-Sí alteza.
le contó los hechos:
-Estás loco -chilló la mujer-. Enseñar a hablar al oso, tú que ni siquiera has visto un oso de cerca.
-Calma, mira, me iban a cortar la cabeza mañana al amanecer. Ahora tengo dos años y pueden pasar muchas cosas en dos años. Siguió: El sastre se puede morir, me
puedo morir yo y lo más importante: A lo mejor el oso habla.
* COLUMNA POST MORTEM