La historia del hombre sin trabajo
PENSARES
Pasaba del mediodía, el olor de pan caliente invadía aquella calle; un sol escaldante incitaba a todos a un refresco.
Un minuto no aguantó el olor rico del pan y dijo:
-Papá, tengo hambre.
El padre, sin tener un centavo en el bolsillo, caminando desde muy temprano buscando un trabajo, mira con los ojos marcados al hijo y le pide un poco de paciencia.
-Pero papá, desde ayer no comemos nada, tengo mucha hambre.
Avergonzado, triste y humillado en su corazón de padre, le pidió al hijo que esperara en la vereda y entró en la panadería que estaba enfrente y al entrar se dirige a un hombre en el mostrador: