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Análisisdomingo, 21 de diciembre de 2025

La Espiga / Navidades cachanillas

Todavía en la década de los años sesenta del siglo pasado, en la segunda sección de la ciudad los domicilios contaban con gallineros de donde se obtenían huevos y pollos, además tenían huertos familiares y estufas de leña en sus amplios patios interiores.

Desde temprano en la estufa de leña empezaba el cocimiento de tamales, menudos y “calientitos”, estos últimos se preparaban con aguardiente y frutas variadas.

En las cocinas las mujeres preparaban los pavos, jamones, buñuelos, empanadas y pasteles. Los tamales podían ser de carne de res o pollo, de elote dulce o con queso y chile; había de frijol dulce, de piña, de masita con pasas. 

Para calentar el cuerpo estaban el chocolate espumoso, el té de canela (con piquete o sin el) y el café de talega.

Las Misas de Gallo no podían faltar. A las 12:00 de la noche las señoras se arreglaban para ir a la iglesia, los señores a esas horas ya estaban muy “tomados” y se quedaban en las lumbradas.

Mexicali todavía era un pueblo ingenuo y cordial. El “Brindis del Bohemio” arrancaba lágrimas nostálgicas.

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