La Espiga / Navidades cachanillas
Todavía en la década de los años sesenta del siglo pasado, en la segunda sección de la ciudad los domicilios contaban con gallineros de donde se obtenían huevos y pollos, además tenían huertos familiares y estufas de leña en sus amplios patios interiores.
Desde temprano en la estufa de leña empezaba el cocimiento de tamales, menudos y “calientitos”, estos últimos se preparaban con aguardiente y frutas variadas.
En las cocinas las mujeres preparaban los pavos, jamones, buñuelos, empanadas y pasteles. Los tamales podían ser de carne de res o pollo, de elote dulce o con queso y chile; había de frijol dulce, de piña, de masita con pasas.
Para calentar el cuerpo estaban el chocolate espumoso, el té de canela (con piquete o sin el) y el café de talega.
Las Misas de Gallo no podían faltar. A las 12:00 de la noche las señoras se arreglaban para ir a la iglesia, los señores a esas horas ya estaban muy “tomados” y se quedaban en las lumbradas.
Mexicali todavía era un pueblo ingenuo y cordial. El “Brindis del Bohemio” arrancaba lágrimas nostálgicas.


















