Análisisviernes, 18 de marzo de 2022
Amat Cucapah
Amat Cucapah
Noviciado en el Barrio
Federico Iglesias
Ref. ElSahua-SGarcíaB federicoiglesias50@gmail.com
Juego cruel practicamos –como “noviciado”- cuando eramos niños, llegando al barrio un niño nuevo, fuera mujer o hombre, los viejos residentes decidíamos –sin darse cuenta el nuevo vecino- darle bienvenida jugando al “Soldado Herido”. En la calle Cuauhtémoc todos sabíamos la ceremonia del recibimiento, la trajimos de Sahuaripa y allá tienen cientos de años jugándolo. Cada uno de l@s niñ@s viviendo en el barrio, actuabamos papel importante del ritual. Primero jugábamos guerra con espadas y lanzas sobre campo de batalla. Terminada la revuelta, todos teníamos un papel “En Paz”; uno hacía papel de “burro-caballo” trasladando lastimados, otros como “camilleros” o “enfermeros”.
Así practicábamos trasladando golpeados, primero con compañeros, viejos vecinos que sabían completamente el juego. Llegaban “manqueando”, fingiendo venir heridos desde campo de ofensiva, estaba listo un niño agachado como burrito/caballito para trasladar al herido hacía (imaginario) campamento e imaginario hospital, auxiliándole poniendo sus manos apoyando como estribo para subir a la montura; durante el juego agarraba confianza el niño nuevo, obedecía colocándose donde le decían ayudar, hasta quedar el último “Soldado Herido”.Como “el refuego” de braceros y soldados visitantes a billares o burdeles del “Zumbido” era entre las calles Cuauhtémoc, Morelos e Hidalgo, las noches, la chamacada jugaba más allá del molino harinero del “Pelón Rodríguez”, frente a casa de Pomposo Matus, sobre lomas del patio de “los Careaga” allá no había cantinas.
En este juego los vecinos ya estábamos de acuerdo –esa vez- a quien le tocaba papel del último “Soldado Herido” provocando enojo, risotadas y fin de la farza. Antes de hacer ese papel, despistadamente iba pisando “una cuacha fresca” de perro, vaca o burro lo hallado más próximo, embarrándose bien la planta derecha del calzado, venía renqueando con “ cuacha en pie derecho”-Ya sabíamos nosotros-; llegaba arrastrándose, haciéndose herido para montarse al burro-caballo; el “nuevo” no sabía venir “embarrado” el herido, Cada quien tomaba su lugar, tocándole al “niño, compañerito nuevo” el sitio ayudar como estribo, poniendo sus dos manos juntas, donde el herido pusiera el pie al montarse, colocándole el pie con “cuacha” sobre las manos (eran estribo) del nuevo niño, él con gran sorpresa pestilente embarrado gritaba furioso, nosotros burlones carcajébamos, revolcándonos de risa. El atascado iba acusándonos con su mamá, viniendo con el niño enojada. Ahí nadie se rajaba, era un accidente del juego, “noviciado” a vecinos nuevos, hasta aprender la farza. Más nos enseña la vida.