
La mascarilla o cubrebocas es un elemento de uso diario, que se hace imprescindible debido a los contagios de Covid y sus variantes. Pero sigue la inculturación de la gente que no quiere usarlo, alegando que la pandemia del Covid, que ha generado millones de cifras de muertos en todo el mundo, es falsa.
También alegan que es innecesario su uso, porque lo que dicen les “dio el virus”, los que sí están vacunados, está en peligro. Tener esta actitud es similar a la misma de cuando piensas que si una mujer se avergüenza, el uso de condones es malo. Sin tener en cuenta que el uso del preservativo previene, además de un probable bochorno, enfermedades infecciosas y virales de transmisión sexual, que pueden provocar desde amenazas de parto prematuro, existe la necesidad de una cesárea para evitar que el bebé nazca pase por un canal de parto infectado. Distintos medios “informativos” recomiendan el uso de la mascarilla solo en cuentos y en qué casos, sin ilustrar al público sobre las ventajas que nos da el uso de la misma, independientemente de que haya pandemias o no. El uso de la mascarilla evita inhalar esporas de virus como el Covid, pero existen otras enfermedades virales graves que se pueden prevenir, así como contagios por influenza y gripe de diferentes variantes por determinar, ya que protege las vías respiratorias y bloquea el paso de infecciones por boca y nariz. El problema de la falta de prevención es que nos enfocamos solo en un tema y hartos de otras cosas, nos puede llevar al lugar donde se está tratando médicamente este problema actual, como lo es el Covid, donde, por el tránsito del personal de salud, que es insuficiente, entre un paciente y otro, a pesar de estar hospitalizado en distintas áreas como enfermo de Covid e identificado y catalogado como quirúrgico, ortopédico, etc., no debe resultar en una probabilidad muy alta de contagio (infecciones cruzadas). Decidir que el NO es otro método de prevención. “No” a las reuniones familiares o con queridos amigos. Aquí es donde debe prevalecer el amor por la vida, el instinto de conservación. Pero vale amigo el familiar asqueado, aunque nunca nos vuelvas a hablar por no aceptar estar en tus reuniones y eventos sociales, que dicho amigo o familiar, ¡era tan buena persona!... es una lástima que haya muerto. Lamento estar hospitalizado en diferentes áreas como enfermo de Covid e identificado y clasificado como cirugía, ortopedia, etc.