La ubicación es clave. Si bien las personas ya no irán a ningún establecimiento para disfrutar de tu comida, sí exigirán que los platillos lleguen en buenas condiciones y de manera rápida. Así que elige un local con buena ubicación. Lo ideal es que sea céntrico, para que puedas darles servicio a diferentes áreas de la ciudad en cuestión de pocos minutos.
Consigue buen equipamiento. Piensa que ya no tendrás que comprar mobiliario para los comensales. Por lo tanto, considera invertir una buena cantidad en el equipamiento adecuado. Busca las mejores marcas para tu cocina y procura diseñar el espacio de manera que tus cocineros puedan trabajar cómodos. Y no olvides adquirir herramientas para realizar sanitizaciones frecuentes.
Diseña el menú perfecto. Una dark kitchen no es igual a un restaurante. Por lo general, estas ofrecen un menú más limitado, pero al mismo tiempo más especial. No tengas muchas opciones de un mismo platillo. Tómate el tiempo de realizar una curaduría de productos con base en los gustos de tus clientes.
Invierte en publicidad. Las redes sociales son las mejores amigas de las dark kitchens. Así que abre tu cuenta de Instagram, Facebook o hasta TikTok y comparte todo lo que tus clientes quieren saber de ti: menú, áreas de entrega, horarios, promociones, etcétera. Y considera invertir un monto mensual en publicaciones pagadas para llegar a más personas.
Apuesta por tu propio marketplace. Con el fin de evitar las altas comisiones en las apps de comida, plantéate crear tu propia app o página web para recibir pedidos. Y si aún no tienes presupuesto, toma pedidos por teléfono o Whatsapp.
Encuentra a tu aliado logístico. Envía tus platos hasta la puerta de tus clientes. Por ejemplo, Lalamove no cobra comisión ni tarifa dinámica sobre tu producto, solamente cobra la entrega. Y puedes pedir una moto OnDemand desde 28 pesos.