diariodequeretaro
Análisisviernes, 26 de septiembre de 2025

Contraluz / Hugo Gutiérrez Vega

Ayer, 25 de septiembre, se cumplieron 10 años del fallecimiento de Hugo Gutiérrez Vega, poeta, dramaturgo, periodista y promotor cultural, maestro, diplomático y laureado hombre de letras. Lamentablemente Querétaro lo perdió. Fue rector de la UAQ sólo 637 días. 

Volví alguna vez al mismo lugar y admiré algo de Alejandro Casona y creo que también una oda de Paul Claudel. Hugo Gutiérrez Vega, entonces alumno de Derecho de la UAQ, era protagonista y declamador.    

Cómicos de la Legua, 66 años después, es hoy considerado el grupo de teatro itinerante más antiguo de Latinoamérica y con justicia se le ha reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado de Querétaro.  

Supe de Hugo Gutiérrez Vega durante mucho tiempo. Lo leí con gusto y me entusiasmaron sus apariciones en Imevisión, en el Canal 11, en el 22 y también lo escuché en IMER. 

Sólo volví a verle en una ocasión. Al finalizar el milenio, Francisco Cervantes lo invitó al Museo de la Ciudad a la lectura de poesía y presentación de integrantes de su taller.  

Estuvo en Querétaro de vacaciones en 1966 cuando ya prestaba sus servicios diplomáticos en la embajada de México en Italia, pues de aquí era su esposa Lucinda Ruiz Posada.    

Fue cuando el Consejo Universitario de la UAQ lo consideró para la Rectoría de la institución, en sustitución del licenciado Alberto Macedo Rivas. 

-¿Cómo fue su gestión durante los 637 días que estuvo usted al frente de la rectoría? 

“El primer proyecto fue el de profesionalizar la enseñanza, nombrar maestros de tiempo completo, tanto queretanos como de otros lugares, traer gente de México y, a través de convenios con otros países, profesores de Italia, la Unión Soviética y los Estados Unidos. 

Se refería al problema suscitado con la anexión del Patio Barroco –la Universidad necesitaba más espacios-.  

Sin embargo, faltó sensibilidad en la forma en que se dio la toma de posesión del predio. 

Así el posterior Colegio Civil ocupó las instalaciones del Real Colegio de San Ignacio en tanto que las de San Francisco Javier quedaron como anexo de la Parroquia de Santiago.  

En 1966 estas últimas instalaciones prácticamente estaban desocupadas. El señor cura vivía en otra vivienda en dicho barrio y el Patio Barroco y los espacios de su entorno se utilizaban escasamente por organizaciones religiosas de seglares. 

Evidentemente faltó por parte de los actores principales, gobierno, Iglesia y Universidad, capacidad de previsión, de diálogo y de cautela para llevar a buen término la necesaria anexión del citado predio. 

Y es que con el tiempo, Hugo Gutiérrez Vega se desempeñó como profesor en las facultades de Filosofía y Letras y de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.  

Se le concedió el Premio de Poesía Aguascalientes 1976, Premio de Letras Jalisco 1994, Premio Nacional de Periodismo 1999 en el área de Difusión Cultural, Premio Iberoamericano Ramón López 

Velarde 2001, Premio Xavier Villaurrutia 2002, la Medalla Bellas Artes en 2004, el Premio Poetas del Mundo Latino Víctor Sandoval 2009 y el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2013 en la categoría de Lingüística y Literatura. 

Fue autor de 15 poemarios, muchos de ellos influidos por sus constantes viajes que, además, le redituaron amistades entrañables, como la de los escritores Pablo Neruda, Miguel Ángel Asturias y el propio Rafael Alberti. 

En 2001 la Universidad Autónoma de Querétaro le entregó en solemne ceremonia el doctorado Honoris Causa como reconocimiento a su trascendente aporte a la educación, la cultura y el arte.  

Ayer se cumplieron 10 años de que se fue. Querétaro, aunque volvió muchas veces, ya lo había perdido mucho antes. Cuando un triste diferendo rebasó a todos porque no supo ser encausado. 

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