Expediente Q / Trasparente
DE REBOTE
Cadereyta ya no es noticia desde hace algunos meses, porque su presidenta municipal decidió bajarle a lo radical porque ya no rendía frutos ahora trabaja de otra manera para rebasar por la izquierda al ex rector.
Cadereyta ya no es noticia desde hace algunos meses, porque su presidenta municipal decidió bajarle a lo radical porque ya no rendía frutos ahora trabaja de otra manera para rebasar por la izquierda al ex rector.
La revisión de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) a más de 165 mil millones de pesos sin una sola observación es un dato importante y sobre todo es un indicador técnico de control administrativo y disciplina financiera. En el caso de Querétaro, el informe detalla 19 auditorías practicadas al Gobierno del Estado, con un monto fiscalizado superior a 40 mil millones de pesos correspondientes al manejo de recursos federales. No hubo montos por aclarar ni pliegos de observaciones; esto significa en términos estrictamente técnicos, que los procesos de programación, ejercicio, comprobación y reporte del gasto cumplieron con la normatividad federal aplicable.
La importancia del manejo responsable de recursos públicos radica en tres ejes: legalidad, eficiencia y confianza institucional; la legalidad se acredita cuando el gasto se apega a las reglas de operación, a la Ley de Disciplina Financiera y a los lineamientos de los fondos federales. La eficiencia se refleja cuando los recursos asignados cumplen su propósito sin desviaciones ni subejercicios relevantes. Y la confianza institucional se construye cuando la autoridad demuestra capacidad para administrar dinero público sin opacidad ni discrecionalidad.
Normalmente en los estados los señalamientos de la ASF suelen derivar en reintegros, responsabilidades administrativas o procesos penales, registrar “cero observaciones” coloca a la entidad en un estándar alto de cumplimiento; lo que nos deja en evidencia que los sistemas de control interno, las áreas de finanzas y las unidades ejecutoras están operando bajo criterios de orden presupuestal y trazabilidad del gasto.
El impacto de un manejo adecuado de recursos federales no es abstracto. Se traduce en continuidad de programas sociales, fortalecimiento de la seguridad pública, infraestructura educativa y estabilidad presupuestaria. Cuando no hay observaciones, se reduce el riesgo de reintegros que afecten la planeación financiera del estado. Además, se envía una señal positiva a la federación y a los organismos evaluadores sobre la capacidad administrativa local.
Desde 2021, en la gestión de Mauricio Kuri, el periodo auditado mantiene ese registro limpio en el manejo de recursos federales; eso es la obligación básica de cualquier gobierno, la administración del dinero público exige profesionalización técnica, controles internos robustos y voluntad política para evitar desvíos.