Análisisjueves, 16 de abril de 2026
Expediente Q / Falla
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El homicidio de Kevin, joven de 17 años en Santa Rosa Jáuregui, no es una nota más de violencia en la zona de Santa Rosa Jáuregui. Puede ser de plano un síntoma de falla estructural: adolescentes inmersos en dinámicas de riesgo, normalizando la violencia, con acceso a armas y sin rumbo claro de una política pública de los tres niveles de gobierno. Que víctima y agresor fueran compañeros de trabajo y vecinos del lugar y que ambos portaran armas, revela un contexto donde la infancia y la adolescencia ya son etapas de peligro inminente.
El estado mexicano está obligado a garantizar el pleno desarrollo de la niñez y la adolescencia; el problema no es quién era Kevin, el problema es que algo falla en el modelo de país; que el presunto responsable esté prófugo y su familia tenga antecedentes penales expone otro asunto y no se trata de estigmatizar colonias o familias, sino de reconocer que hay sitios donde la violencia se puede enquistar y tomar otros cauces.
Ya viene el 25 de abril, Día Internacional de la Lucha contra el Maltrato Infantil, pierde su carácter meramente conmemorativo; la protección de menores no ocurre solo en hogares, también significa evitar que sean absorbidos por entornos violentos, economías informales sin regulación y dinámicas donde portar un arma es parte de la identidad y sumele los mensajes como la música llamada bélica que no ayuda en nada; fotografías en redes sociales con armas, cambios de conducta, vínculos con personas en problemas con la ley, esos son aviso claros de problemas.
El caso de Kevin no es una historia de dos jóvenes enfrentados; es el resultado de un sistema que permitió que ambos llegaran a ese punto y pocos nos dimos cuenta, es urgente que se tomen medidas de intervención desde los más altos niveles de gobierno federal, estatal y municipal. No pueden echarse la bolita desde ningún entorno de poder.
En la 4T en Querétaro el conflicto interno ya escaló, ya es confrontación abierta; Gilberto Herrera decidió ir contra la CATEM y entró en un terreno de alto costo. No es lo mismo denunciar posibles irregularidades que hacerlo sin dimensionar el peso del adversario ni su posición dentro del “movimiento”. Erik Osornio ya anticipa respuesta por la vía legal y no pierda de vista que en el fondo, está el enojo de Pedro Haces, que no suele dejar sin respuesta un golpe contra una de las estructuras sindicales más cercanas a la 4T. Hay tiro.