Análisismartes, 14 de abril de 2026
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El servicio de energía eléctrica en Querétaro dejó de ser confiable en varios municipios, El Marqués, Colón y Ezequiel Montes registran fallas constantes que afectan la vida diaria sin que exista una respuesta proporcional por parte de la Comisión Federal de Electricidad. No se trata de eventos aislados, es un patrón que exhibe deficiencias y una atención al usuario que no cumple con lo que la propia empresa promete.
El problema no es únicamente la interrupción del suministro. Es la duración de los apagones (tipo la Habana), la recurrencia y sobre todo, las variaciones de voltaje que terminan dañando equipos domésticos y herramientas de trabajo. En una economía donde muchas actividades dependen de la electricidad, desde pequeños negocios hasta el trabajo remoto, cada hora sin servicio tiene un costo directo.
Los tiempos de respuesta que establece la CFE no coinciden con la experiencia de los usuarios; la promesa de atención en horas se convierte, en la práctica, en días de espera. Durante ese periodo no hay información clara, no hay seguimiento puntual y, en muchos casos, la única alternativa para llamar la atención de la autoridad es la presión social o el bloqueo de vialidades.
El procedimiento para reclamar daños es otro obstáculo, hay plazos de 30 días naturales limita la capacidad de los afectados para reunir pruebas, dictámenes técnicos y documentación. A eso se suma la carga del trámite presencial y la falta de acompañamiento. La Procuraduría Federal del Consumidor aparece como la única vía institucional para equilibrar la relación entre usuarios y empresa. Sin embargo, su papel sigue siendo reactivo, lento y poco cercano al ciudadano.
La discusión de fondo es simple: una empresa pública que presta un servicio esencial debe responder con estándares verificables y con mecanismos de reparación accesibles. La exigencia no es extraordinaria: es que el servicio que se paga funcione y que la autoridad responda cuando no lo hace.
en Ezequiel Montes, al parecer la telenovela que protagonizaron el presidente municipal y su esposa, de llevar un asunto privado a lo público, llegó a su fin y la señora Jovina Turbi, decidió regresar a su cargo de presidenta del DIF al cual había renunciado; Iván Reséndiz, en la presidencia se aleja de la posibilidad de buscar la reelección.