Análisismiércoles, 21 de junio de 2017
Cultivar el optimismo
ÚLTIMAS COLUMNAS
Más Noticias
COLUMNAS
CARTONES
LOÚLTIMO
Newsletter
¿Te quedas fuera de la conversación? Mandamos a tu correo el mejor resumen informativo.
La actitud es importante. Una buena actitud no nos garantiza que los proyectos en los que nos embarquemos sean exitosos. Sin embargo, es bastante certero decir que, si nos aprestamos a hacer algo llevando una actitud negativa dentro de nosotros, nuestro desempeño probablemente será menos que óptimo.
Algunas personas parecen naturalmente tener una disposición optimista y otras no. Tener una visión más alegre de la vida y los proyectos que realizamos es un verdadero don. Tener una actitud mental positiva puede funcionar como un impulsor poderoso del desempeño positivo. Sin embargo, ¿qué hacemos si al parecer no tenemos esa actitud positiva por naturaleza?
Sin importar qué tan duras hayan sido nuestras vidas hasta el momento, todos hemos tenido momentos de triunfo, sin importar que sean pequeños. Si queremos desarrollar actitudes optimistas, debemos voltear hacia esos momentos de triunfo y constantemente recordarnos de todas las veces que tuvimos éxito con nuestros esfuerzos.
Quizá fuimos a una tienda y negociamos un mejor precio del producto que fuimos a comprar. Ahora, quizá creamos que eso es indudablemente una razón para ser optimistas. Debemos entrenarnos a nosotros mismos para recordar que tenemos abundantes habilidades. Entonces nuestras actitudes mejorarán.
Esto es trivial. Quizá minimicemos su importancia. Sin embargo, las habilidades de comunicar, persuadir y negociar son importantes en la vida. Y si podemos negociar el precio de los bienes en el mercado, hay cualquier razón para creer que podemos negociar y comunicarnos el ámbito de los negocios.
Algunas personas quizá no crean que la negociación del precio de un producto cualquiera sobresalga como un momento que podamos agregar a la lista de logros profesionales. Yo estaría en desacuerdo. En realidad, aquellos de nosotros que no tendemos a ser positivos, debemos tomar nota y aprovechar todo lo positivo que hacemos, y hacer una lista de todos nuestros logros, sin importar qué tan pequeños sean.
Armados con nuestra lista de logros, podemos revisarlos diariamente y usarlos como una fuente de inspiración personal para alimentar el optimismo futuro. Nos podemos decir a nosotros mismos: “si pude hacer esto, puedo hacer aquello”, cuando estemos frente a un proyecto a realizar.
Algunas personas tendrán una lista muy larga de logros. Esto quizá incluya obtener un título universitario, escalar una montaña, o ganar un campeonato en un deporte en particular. Sin duda, ésas son cosas de las que hay que sentirse orgulloso. Sin embargo, todos podemos reflexionar sobre nuestros logros sin importar que tan básicos nos parezcan, porque de hecho, la habilidad de tener éxito en algo menor y básico, con frecuencia sugiere que tenemos talentos que pueden usarse para asuntos de mayor importancia.