Análisismiércoles, 26 de abril de 2017
Optimismo y negocios
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Con muy poca frecuencia escuchamos algo sobre la necesidad de ser optimista en el campo empresarial. Usualmente, en licenciaturas y maestrías en la universidad el enfoque de los programas de administración no está en actitudes sino en habilidades. Sin embargo, ¿de qué sirven las excelentes habilidades sin una buena actitud?
Los pensamientos son cosas. De hecho, cada invención en la historia de la humanidad, cada plan de negocios, cada campaña de publicidad ha empezado con una semilla que denominamos “pensamiento”. La realidad es que no podemos pensar en una manera creativa o adecuada sin una buena actitud. Si no creemos en las posibilidades, nunca llegaremos a encontrarlas.
Para ser exitosos en los negocios es absolutamente clave que seamos optimistas. Algunas personas son optimistas por su naturaleza o su experiencia. Otras personas, las que son más pesimistas en su visión mundial, necesitan desarrollar optimismo como cualquier otra habilidad. Es decir que el optimismo es una habilidad como leer o sumar. Desagradecidamente, hasta la fecha, no hay cursos dentro de las licenciaturas de administración para ayudar en el desarrollo del optimismo como una habilidad. Eso es una equivocación.
Una buena manera para desarrollar el optimismo es buscar fuentes de inspiración. A veces nos sentimos solos en el mundo y como si nuestros retos fueran distintos a los de los demás. La verdad es que, como seres humanos, tenemos en común muchos problemas, tristezas y malos momentos. Si encontramos a una persona que ha superado estas situaciones nos ayudará a sobreponernos a los obstáculos en nuestras vidas en general, así como en nuestros negocios.
La gente necesita héroes porque dan inspiración sobre lo que es posible en la vida. Los héroes sirven como ejemplos de trascendencia de circunstancias, cotidianas e inusuales, que podemos usar para modelar nuestro comportamiento. Entonces, si queremos ser optimistas es necesario que tengamos buenos ejemplos y líderes.
Una receta para ser optimista es, cada día, leer algo inspirador sobre la vida de una persona que ha superado alguna circunstancia difícil. No importa si es una biografía general o una historia sobre algún comerciante. Lo que importa es que entrenemos nuestras mentes a creer en posibilidades.
Ser optimista es mejor que ser pesimista. Con pensamientos negativos estaremos desmotivados, mientras que con creencias positivas todo es posible. El chiste es que necesitamos entrenamiento en ser positivos mentalmente. Entonces es nuestra responsabilidad crear un programa personal de inspiración para que nos ayude en los negocios.