Haga algo diferente
Es común que después de terminar de estudiar, de pasar mucho tiempo haciendo las mismas actividades, de convivir con las mismas personas, de tener la misma rutina, nos sintamos cómodos pues ya no hay nada que nos sorprenda; por el contrario, todo está bajo control.
La llamada zona de confort es esa área en la que cada individuo se mueve sin salirse de ella, en la que se siente cómodo, protegido, sin presiones; son aquellos comportamientos que realiza o los límites que se establece para rendir lo necesario pero sin arriesgarse.
Quedarnos en nuestra zona de confort es señal, entre otras cosas, de conformismo, de miedo, de falta de confianza, de falta de metas. “Estacionarse” un rato en ella está bien, uno puede descansar, retomar fuerzas, analizar lo conseguido; el problema es cuando nos quedamos en ella sin querer avanzar, sin seguir buscando nuevas cosas o logros.
Hace unos años alguien me contó esta historia y hoy la transmito a ustedes:
Que esta reflexión sirva, a propósito del inicio de año, para atreverse, para probar hacer algo diferente. Los seres humanos generalmente establecemos patrones, secuencias, y los repetimos, incluso aunque sean negativos y no obtengamos beneficios. Así que no está nada mal darnos un empujoncito para cambiarlos y salir de la comodidad.
Comentarios: aguilargarciarosario@gmail.com















