La gran mentira
El libro “El rey del cash” —testimonial, no periodismo de investigación— solo viene a corroborar lo que una avalancha de hechos, videos y filtraciones exhiben: la deshonestidad institucionalizada por el Presidente y los suyos.
Los videos de Pío, Martín Jesús y Felipa, hermanos y prima cómodos del Presidente incómodo, son hechos, no dichos.
Su cuñada, Concepción Falcón, debió renunciar al municipio de Macuspana tras ser señalada por un quebranto de 223 millones de pesos.
El manto protector a riquezas descomunales que tienen fundamento ilícito, como la de Bartlett, José Ramón López Beltrán o la boda fastuosa de César Yáñez han sido consentidas con idéntico argumento: “la esposa tiene dinero”.
Las filtraciones de Guacamaya no hacen sino ahondar, diario, a toda hora, la verdad: Morena es sistema de corrupción institucionalizada y obligatoria. Por serlo, no merece castigo alguno. Al contrario: se premia.
El destino de ese dinero sucio no importa. Lo relevante es el delito del saqueo y el agandalle continuo y permanente. Todo esto configurará el relato definitivo de lo que ha sido este gobierno.
Llegará la decepción. Cuando, pronto, el engrudo de problemas se vuelva inmanejable, la gente cobrará las facturas del exceso. Los presidentes muy poderosos, como Díaz Ordaz, López Portillo o Salinas, terminan mal, debido al extravío que produce el poder.
López Obrador terminará igual: por su necedad, su ineptitud, pero, sobre todo, por haber prometido un gobierno austero, honrado y un porvenir de honestidad. Todo fue un montaje. Un engaño. Una mentira. La gran mentira.
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