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Análisisdomingo, 29 de septiembre de 2024

Llegó la hora

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El inicio del período presidencial de quien la ciudadanía votante eligió el pasado 2 de junio ha llegado y con su arribo, se marca un hito en la historia de este país por el sexo de la persona que asume la banda presidencia. La primera mujer que gobernará México inicia su mandato precisamente este 1 de octubre.

La suya es una carrera que es imposible separar de la de su mentor y jefe político, bajo cuyo cobijo ha transitado por diversos cargos públicos, siendo lo que algunos llaman su “mejor alumna”.

Con una campaña realizada con todos los recursos del Estado, el triunfo electoral fue consecuencia lógica de ello y los resultados electorales así lo manifiestan: 36 millones de votos obtenidos –seis millones más que los que obtuvo hace seis años su antecesor– la sitúan como la candidata triunfadora más votada en la historia de este país.

Sé que en los meses de planeación de gobierno se ha trabajado por hacer un diseño de políticas públicas que priorizan la atención hacia segmentos específicos de la población femenina: mujeres indígenas, mujeres con discapacidad. Pero y ¿qué pasa con las mujeres que no pertenecen a estos grupos y que también requieren atención prioritaria?

Sí, el reto mayor de la primera Presidenta de México será que su presencia signifique un avance para la realidad de vida de las mujeres de este país. Sin eso, los años de lucha para derrumbar el techo de cristal no habrán valido la pena ni servido de nada.

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