Lo más seguro que tenemos los seres humanos, es la muerte. Nuestras propiedades genuinas son: nuestro cuerpo, nuestra conciencia y nuestro tiempo, con euforia expresamos: ¡es mi hijo! ¡Es mi viejo! ¡Es mi casa! ¡Qué va! sin embargo, reflexionemos, sólo poseemos las tres cosas ya mencionadas. En el futuro habrá una miseria intolerante, una ignorancia “in crescendo” y no existirá la familia como célula de la sociedad. Autoridades ¿para qué? Una voluntad hegemónica, nos guiará a los precipicios de la ignominia y al odio de todos contra todos. Seremos un país sin bandera, sin Himno Nacional y los depredadores han perfeccionado sus métodos de convertir a los habitantes en cadáveres y de despojar a la empobrecida comunidad de los mendrugos que buscarán en los enormes basureros. El campo se convertirá en enormes páramos, pues desaparecerán los campesinos, unos asesinados por las “fuerzas del orden” y otros, colgarán sus zaleas en los ignominiosos muros de los vecinos asesinos. Habrá mucha oscuridad, la electricidad ya no existirá, los templos de todas las confesiones, estarán pletóricos de ovejas que pedirán, pedirán y pedirán. Sin leyes, ni instituciones que ordenen a la sociedad, la voluntad hegemónica será suficiente para hacerla cumplir. Ya no existirá el circulante, sólo tarjetas para adquirir la bazofia que pseudo alimentará a un pueblo vendido a la indignidad de regalar su voto. Las epidemias mortales estarán presentes en todo tiempo, los buitres volando alrededor de los cadáveres, el cólera (la enfermedad de la mugre), reducirá drásticamente la población mexicana. La misantropía de la voluntad hegemónica, se manifestará en un horrendo holocausto y florecerán los corridos que aludirán a los caudillos que se atreverán a gritar con voz estentórea, la condena a la vida sucia y miserable. Pero, más pronto que tarde serán asesinados, para acallarlos y evitar alborotos. Las fuerzas del orden obtendrán sus ingresos de la rapiña de los ahijados del crimen organizado. El más leve asomo de crítica, significará ser huésped de las mazmorras, de por vida, si a eso se le puede llamar vida. Se hablará de igualdad, de propiedad de la nación y de felicidad, se mentirá a granel para enajenar a todos los moradores de esta nación.