Las lluvias de estos últimos días han representado una bendición para Chihuahua, la sequía que nos aqueja, más de 3 años consecutivos, representó pérdidas en el campo, problemas de abasto en las ciudades y un desánimo colectivo por la falta de lluvias; hoy lo que nos ha llovido brinda esperanza a Chihuahua.
Sin embargo, siempre existirán problemas derivados de las lluvias, desde las goteras en hogares, inundaciones, equipamiento urbano deteriorado, baches, por citar algunos, son parte de los inconvenientes que presentan las lluvias. Siempre será mejor que llueva, en estos casos siempre salen a relucir dos cosas: oportunismo y/o fallas u omisiones en decisiones públicas.
Muchos buscan la foto tapando baches, otros entregando kits de limpieza, pero pocos asumen decisiones de fondo para atender el problema. Desde que desapareció en Fondo Nacional de Desastres Naturales, por sus siglas FONDEN, se han presentado atrasos y falta de respaldo institucional rápido a quienes se ven afectados por algún fenómeno natural. Por ello, es preciso que se asuma el reto de reinstalar este fondo, perfeccionarlo y, con ello, atender los problemas que las lluvias generan.
El oficialismo y sus aliados eso deberían hacer, modificar el Presupuesto y proponer partidas presupuestales para atender las contingencias, no estar haciéndole el interesante tapando baches, entregando escobas y baldes. Por otra parte, es una momento de reflexión para ver si en las administraciones municipales se cometieron fallas al autorizar fraccionamientos que hoy se inundaron, o bien, se dejaron de realizar obras para evitar que esto sucediera. Sin duda, hay cosas previsibles y otras muchas no, porque el agua reconoce su cauce, el agua no avisa en qué cantidad será derramada en el una región o zona del Estado; sin embargo, siempre debemos estar preparados para cuando se presenta una lluvia intensa.
El monzón de verano ha provocando lluvias torrenciales en zonas urbanas con deficiente infraestructura de drenaje, más aún cuando el estado de Chihuahua, caracterizada por un clima árido, no está diseñada para contener estos eventos, lo que reduce aún más la capacidad para enfrentar estas problemáticas.
En Juárez, cerca de 500 viviendas resultaron dañadas, con niveles de agua y lodo que alcanzaron hasta un metro de altura, lo cual obligó a varias familias a abandonar sus hogares, donde al menos 50 vehículos fueron arrastrados por la corriente, con cierre de vialidades cruciales en el poniente y norponiente de la ciudad, reportando al menos 3 decesos, uno de ellos un adulto mayor cuya vivienda colapsó. Por su parte, en Chihuahua capital, la Coordinación Estatal de Protección civil atendieron al menos 86 reportes de inundación, 38 vehículos varados, así como la caída de bardas, derrumbes en viviendas y rescates de personas atrapadas. Así pues, se requiere que el FONDEN regrese, que se emitan declaratorias y venga una inversión adicional para hacerle frente a este problema.