El cumpleaños de Jesucristo
Para el día de su cumpleaños, Jesucristo, pidió una visita a la tierra.
Dios, quiso persuadirlo:
-Hijo, allá la vida del hombre es difícil, se dañan unos a otros, se roban, se traicionan. Podrías decepcionarte…
-Pero, padre, solo en esta ocasión, es que quiero volver a escuchar sus voces, ¿sabías que cada quien tiene un sonido único?
-Sí, lo sé. Sin embargo, desoyeron tu mensaje.
-Y la huella digital, ¿sabías que es irrepetible?
-¿Y cómo no saberlo? Pero...
-¿Te acuerdas -preguntó, Jesús, sin escuchar su réplica–, cuando te describí cómo juegan los niños?
-Sí, sí, lo recuerdo, –dijo el padre y se rascó la barba. No quería escuchar, por enésima vez, las cualidades de los humanos-. Y si tanto lo deseas, ve.
Pasado su cumpleaños, Jesús, regresó. Llegó golpeado, sucio, hambriento y muy cansado. Dios lo miró con lástima:
-Te lo dije, algunos son muy malos.
-Te equivocas padre, todos son buenos.
-Eres demasiado piadoso… o, acaso, han desarrollado una raza especial .
-Bueno, hay de todas las razas y no les importa a cuál pertenecen. Además, están tan ocupados creando empresas, experimentos, defenderse del enemigo, mandar cohetes a la luna. Son justos y ecuánimes.
-¿Justos? ¡Vaya! No lo creo, a menos que se hayan convertido en robots y ande por ahí rígidos y duros.
-No. Claro que no. Caminan con armonía, ríen con enjundia, viven con alegría.
-Creo que estás delirando, recuerda cuando… te crucificaron.
-Padre, los que me crucificaron fueron los hombres, no ellos.
-Ah, ¿y entonces de quién estamos hablando?
-De los niños, padre, de los niños. De ellos es el reino de los cielos y también la navidad.
FELIZ NAVIDAD
SILVIA GONZALEZ DELGADO














