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Análisismiércoles, 18 de febrero de 2026

F por el Servicio Exterior Mexicano 

Por Alex Batista 

El Servicio Exterior Mexicano (SEM) ha sido uno de los servicios de carrera más antiguos y respetados de México a nivel internacional por décadas. Desgraciadamente, hoy la institucionalidad diplomática en nuestro país está en riesgo. 

Digo esto tras la salida (y atrincheramiento) de Marx Arriaga de la SEP. Ya que, al no obedecer las órdenes de modificar cierto contenido de los libros de texto, le ofrecieron un consulado, a fin de que se retirara de su puesto. 

Y lo peor, es que fue Mario Delgado el que le dio la propuesta a Marx de la embajada o consulado en Costa Rica (como si el tipo fuera el presidente para andar ofreciendo eso). 

Porque a ver, ocupar estos cargos no es cualquier cosa para tomarse a la ligera. Citando a Omar Guerrero

“Los diplomáticos y cónsules “constituyen una categoría extraordinariamente especial, tanto por la función que desempeñan como por su ámbito de acción: las relaciones exteriores en sus diversos aspectos”.

Y perdón, pero no cualquiera puede incluso entrar al Instituto Matías Romero, que es el centro de formación diplomática de la Cancillería. 

Porque un diplomático de carrera es una persona que debe pasar por muchos expedientes rigurosos basados en méritos, exámenes escritos y orales, acreditación de mínimo más de dos idiomas y con muchos estudios académicos. 

Esto, justamente porque las relaciones internacionales son demasiado ambiguas.  Es conocer de derecho, comercio exterior, antropología, historia, ciencias políticas, sociología, filosofía, derechos humanos, entre muchas cosas más. 

Además, para que un funcionario de la rama diplomática pueda alcanzar o soñar con poder ser embajador, mínimo requiere 30 años de servicio. 

Desgraciadamente, todas estas condiciones han sido despreciadas poco a poco por los gobiernos de nuestro país. Acentuándose más con la llegada de la 4t, al proponer perfiles a puestos diplomáticos donde no corresponden. 

Esto se demuestra en la ligereza con la que AMLO decía la frase: “la mejor política exterior es la interior”.

Una frase que terminó funcionando como la coartada perfecta para destruir al SEM y para asumir compromisos con figuras políticas que no representan dignamente al país; y que, lejos de fortalecerlo, lo dañan porque no cuentan con la preparación necesaria. 

Y esto ocurre en un contexto geopolítico sumamente complejo, cuando México necesita más que nunca una representación estratégica, frente a gobiernos radicales, poderosos y abusivos, como el de Trump. 

Pura fichita. 

Porque como bien dijo Ricardo Pascoe Pierce:


Hoy el SEM está en una crisis silenciosa.


@alexbatista0

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