Huracanes austeros: tragedias sin presupuesto
El problema no es que la ayuda se presuma, sino que muchos ni siquiera ayudan.
Veracruz hoy es un espejo de lo que somos como país: un territorio que resiste entre el abandono institucional y la generosidad ciudadana.
Veracruz se levantará, como siempre, pero esta vez ojalá aprendamos todos: los que gobiernan, que el agua no perdona las omisiones, y los que ayudan, que no hay gesto pequeño cuando se hace desde el corazón.
La próxima vez que la tormenta toque a otro estado, porque lo hará, ojalá no esperemos a que alguien más publique un video para movernos. Ojalá entendamos que ayudar, aunque sea imperfecto, siempre será mejor que mirar desde la orilla.
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