Recientemente el grupo parlamentario de Morena en el Congreso del Estado propuso una disminución a la revalidación vehicular para el ejercicio fiscal del 2026. Dicha reducción oscila en un 50% del monto que cada año pagamos las y los contribuyentes al inicio de cada año. Propuesta que podría resultar positiva, pero con un evidente disfraz electorero antes que una cuestión que sume a la operatividad de la entidad.
Y es que como mencionó la gobernadora Maru Campos, están en su derecho, pero también como representantes del pueblo tienen la obligación de hacer su parte a favor del estado. Y es que los integrantes de esta fracción legislativa sólo se han dedicado a emitir posicionamientos, exhortos e iniciativas que traten de demeritar cualquier acción del partido en turno en el ejecutivo estatal. Cuando su papel podría ir más allá al tener una relación estrecha con la federación para gestionar mayores proyectos y beneficios para las y los chihuahuenses, pero no es así, negando a la población la posibilidad de más oportunidades en distintos sentidos. Su fuerza la usan sólo para oponerse antes que para sumar.
Pueden proponer esta iniciativa y hasta se le puede apoyar, políticamente hablando, si se les viera el interés genuino de ayudar a Chihuahua. Basta con ver la respuesta y postura que asumieron ante la cuestión de una nueva clínica del IMSS, cuando tenían la sartén por el mango y, más que quedarse en dimes y diretes, pudieron hacer la gestión y hasta el anuncio de tan necesario proyecto. Es preocupante que estén perdiendo tiempo para ver si la elección del 2027 beneficia a sus siglas y así hacer algo “a favor” de Chihuahua, porque las necesidades no pueden esperar a tiempos políticos como están tratando de operar en este momento.
Y si seguimos hablando de omisiones, la infraestructura de Chihuahua en la que siempre ha habido participación federal o contemplar a la entidad en proyectos estratégicos está fuera de rango y la oposición en el estado se ha hecho de oídos sordos, callando ante las disposiciones de la federación que evidentemente dañan la calidad de vida de las y los chihuahuenses. Su silencio es una evidente omisión, cuando están en la mesa donde deciden proyectos, programas y presupuestos, tanto en la cámara alta como en la baja, así como en las secretarías.
Ojalá la voluntad política se tradujera un verdadero humanismo. Habla del pueblo, de que es primero, cuando el fin es meramente electoral. El pagar menos de revalidación no se compara con tener una clínica cerca, equipada y con medicamentos; no tiene punto de comparación con una carretera segura para transitar por el estado; y no se podría sustituir con hacer realmente su parte para vivir en tranquilidad en Chihuahua. Esto es más importante, cosa que para nada gestionan, ni señalan, ni actúan; por el contrario, privilegian callar y desviar la atención.