El asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, sacudió a México y un sector de la población salió a las calles para exigir paz, marchas similares se han repetido en varios sexenios, ya sea priista, panista o morenista, causando que las autoridades se “pongan las pilas” y movilicen a cientos de elementos a regiones peligrosas, lo cual es positivo, sin embargo, ¿Porque las autoridades actúan hasta que el hecho sangriento ocurre o tienen a la sociedad encima? Así mismo, cuando por fin se activan, mantienen por un corto tiempo a policías y militares en la zona, lo cual aleja a los delincuentes, pero luego va disminuyendo la presencia policial y finalmente todo regresa a su lastimoso cauce, los criminales vuelven a sembrar terror y la gente no tiene otra más que agachar la cabeza y al que intenta levantarla, lo matan, como le sucedió a Manzo y aunque Gobierno Federal, presume que disminuyó el porcentaje de homicidios e incluso ya capturaron al presunto autor intelectual del crimen de Manzo, el país sigue a merced de los criminales. Chihuahua está en medio de una guerra entre carteles, donde se llevan entre las “patas” a gente inocente, todos lo sabemos, las autoridades lo saben mejor que nadie, pero no se comprometen y hasta pareciera que olvidan muy pronto los sucesos trágicos.
Ni Autoridades, ni sociedad, debemos olvidar las matanzas que han estremecido a Chihuahua, son tantas, que ni en varias cuartillas podría mencionarlas, pero algunas son, la del Bar Rio Rosas, donde murieron 11 personas en octubre del 2008, la masacre de 15 estudiantes en Villas de Salvárcar, Cd. Juárez, ocurrida en 2010. La del Far West en 2012, con 9 fallecidos y el Bar Colorado con 16 muertos. La matanza del 2017 en el centro de rehabilitación “Uniendo familias” donde murieron 14 personas. Así mismo, en 2018 el cobarde asesinato de Uriel Loya, joven dirigente de Coparmex en Parral y por otro lado, uno de los crímenes más inauditos, el de Marisela Escobedo, a las puertas del Palacio de Gobierno de Chihuahua. Se supone que, ante un panorama tan funesto, tan rojo, las autoridades trabajarían fuertemente, pondrían orden y con el paso del tiempo, menguaría la violencia, pero no fue así, los políticos que asumieron importantes cargos de gobierno en ese lapso, no se comprometieron. Actualmente continúa casi todo igual, no tuvieron la capacidad de contener a los criminales, por supuesto, no es tarea fácil, pero al no poder o no saber hacerlo, debieron renunciar, sin embargo, no lo hicieron, continuaron en su puesto, realizando la misma estrategia fallida, nunca dieron un golpe de timón, y para colmo, algunos de esos funcionarios, ahora buscan candidatear para puestos de mayor jerarquía, es absurdo.