Artilugios | Tres madres de Shakespeare.
1
Ellas dos apoyan la tesis medieval del patriarcado. Las mujeres son propiedades del varón de la casa. Claro, habría que aclarar que solo debería haber un varón en la casa. Cito el texto de la Nodriza.
Ahora recuerdo que el día anterior
se dio un porrazo (Julieta) y se rompió la frente
y mi marido (Dios lo tenga en su gloria)
la alzó del suelo (¡qué hombre tan alegre!)
diciéndole: Caíste ahora de bruces,
más adelante caerás de espaldas. (pag. 15).
JULIETA
No estoy bien.
SRA. CAPULETO
¿Todavía llorando por tu primo?
¿Crees que así lo sacas de la tumba?
No resucitaría con tus lágrimas. ¡Basta!
¡El dolor es prueba de cariño,
pero tanto dolor es tontería!
JULIETA
¡Yo tengo que llorar lo que he perdido!
SRA. CAPULETO
¡Hija mía, temprano, el jueves próximo
te esperará en la iglesia de San Pedro
el joven y gallardo conde Paris:
ese día este noble caballero
te hará feliz haciéndote su esposa.
Quizá fue muy importante para Baz Lhurman (Romeo+Julieta, 1996) sugerir que Lady capuleto y Teobaldo tuvieron una relación, así no lloraríamos tanto su deceso.
2
Otra madre que Shakespeare destruye con singular fuerza es Gertrudis, la madre de Hamlet. Ella es cómplice del asesinato del padre de Hamlet, ella sabe todo. Lo calla, se disimula, se hace la tonta, en pocas palabras.
Mas atiende, noble hijo,
la serpiente que arrancó la vida de tu padre
lleva ahora su corona.
HAMLET
¡Ah, mi alma profética! ¿Mi tío? (pag. 23).
Ante la representación, el actor que hace de reina, recuerda artilugista que me lees que en aquellos tiempos, las mujeres no subían a escena, dice una frase delatora. Cito.
¡Que aquí y más allá me acose la angustia
si vuelvo a casarme cuando yo sea viuda! (pag. 59).
El Deus ex machina cobra venganza. Es todo.
3
Las comadres se conjuran en una venganza digna de la mejor comedia del arte. Lo arrojan desde una colina en un cesto de ropa sucia, lo hacen vestirse de mujer y lo hacen ir de noche al bosque donde Falstaff muere de miedo.
Una de las delicias de esta obra es cómo, a pesar de las desgracias, Falstaff sabe reírse de sí mismo. Este delicioso monólogo lo dice después de su aventura en el cesto de ropa sucia. Cito.
Hubiera quedado como una montaña de carne muerta. Claro, no estamos ante un doliente Romeo o a un paranoico Hamlet. estamos ante una de las figuras más cómicas del escenario inglés, me atrevería a decir que universal.
Esta comedia es una de las más graciosas, especiales, humanas de Shakespeare y con este recuerdo de estas madres literarias enviaré un saludo a todas las mamás en su día.















