Fátima Bosch Fernández, oriunda de Tabasco fue elegida entre muchas competidoras, como la Miss Universo 2025. Su coronación en el Hotel Richmond Convention en Bankok, se hizo en medio de la controversia, el cuestionamiento, la crítica y los rumores.
Si los comentarios del Presidente del Concurso en Tahilandia, Nawat Itzaragrisil la ofendieron a grado tal que optó por abandonar la sesión con dignidad y con la protesta por el mal trato, quizá también por dignidad debió haber abandonado la competencia.
También si no obstante eso decidió seguir en el certamen y ganó la corona, también por dignidad debió abdicar a la corona.
Si la intervención de Raúl Rocha, propietario de la Organización de Miss Universo con el padre de la representante de nuestro país en el Concurso y que incluyó intercambios financieros y prebendas, ensucia su reinado desde el principio porque no ganó por las vías adecuadas.
Si el comentario del músico Francés Omar Harfouch (casi tocayo de nuestro Secretario Federal de Seguridad Ciudadana) quien renunció como jurado tres días antes de la final y ha calificado a Fátima como una Miss Universo “Fake” hace suponer que hubo arreglos bajo el agua para que llegara a ocupar el trono de la mujer más hermosa del planeta aunque el título abarque más del espacio que ocupa nuestra canica azul en el sistema solar, también crea el momento propicio para declinar.
En esa tesitura están las distintas posiciones en torno al polémico certamen: cuestionamiento, crítica, controversia y rumores.
Claro, no faltaron los politiquillos oportunistas que se subieron al carro de la victoria y en las felicitaciones llevaron agua para su molino, pero eso ya sabemos que siempre ha existido y mejor ni me ocupo de un tema tan ocioso como intrascendente.
Algo que para mí cobra especial relevancia en estos tiempos en que prácticamente estamos regresando al siglo XVI, recordando al tremendo filósofo Francés René Descartes, el creador de la duda hiperbólica universal, porque hoy se duda de todo, todo se cuestiona, no se cree en nada y vivimos un mundo esencialmente materialista y secular, el mensaje de nuestra Miss Universo a propósito del gozo que le produjo su coronación es digno de darle la importancia y trascendencia que encierra.
Es relevante lo que dijo: “Agradezco a Dios y a mis dos devociones Marianas; a la Virgen de Fátima y a la de Guadalupe”.
Su primer agradecimiento fue ese; lo demás es lo acostumbrado, agradecer a sus Padres, a las Universidades donde estudió (La Universidad Iberoamericana y la Nueva Academia de las Bellas Artes de Milán) a los organizadores del concurso, sus amigos, sus compañeras especialmente a las Señoritas Tahilandia y Venezuela, a los miembros del staff y lo que ya se sabe y es tradicional en estos casos pero lo mas importante: agradecer a Dios, algo que debiéramos hacer todos, dar gracias a Dios que pudimos amanecer en este nuevo día, porque ayer en la noche al dormir, bien pudo nuestra última noche en el mundo visible.
Lo significativo es que abiertamente, en un mundo dominado por la secularización, por el antropofagismo social, el antropocentrismo, por el cuestionamiento permanente, la negación existencial, un neo nihilismo, un exacerbada indiferencia religiosa, donde se pone a Dios en último término y en ocasiones ni siquiera se percata de su existencia, e incluso se llena a negarse, ella pone en primer lugar a Dios a quien le agradece no solo su triunfo sino todo lo que ha hecho a lo largo de sus 25 años de vida.
Ella es la que menos responsabilidad tiene de haber sido coronada como la mujer más bonita en medio de la polémica, de los cuestionamientos, las críticas y los rumores; supo sobreponerse a la adversidad y sin duda será una Reina de belleza que porte su corona con orgullo y dignidad y debemos sumarnos al apoyo para Fátima, que como Lupita Jones y Jimena Navarrete ha sido una digna representante de la belleza mexicana.
Finalmente, agradecer a nuestra Madre María en sus advocaciones de la Virgen de Fátima que se venera en Portugal y la Virgen de Guadalupe que se venera en México, nos muestra su valentía religiosa y Cristiana y lo más importante, lo que muchos han perdido y es un tesoro inapreciable, La Fe, porque teniendo Fe, podemos lograrlo todo. Es su mejor lección para todos, no perder nunca la Fe en Dios y serle agradecidos por todo lo que nos da.
Enhorabuena Fátima, larga vida a la Reina.